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Mostrando las entradas etiquetadas como desayunos

Érase una vez... pan de molde casero

Érase una vez... el sabor. No hay color, una vez pruebas el pan de molde casero, unas tostadas (da igual si es dulce o salada) hechas con esta receta, comprendes que lo que se vende en los supermercados debería estar en la misma zona que el papel de cocina ya que el sabor está en la misma línea. De la despensa: 450 gr. de harina panadera (o de fuerza) 135 gr. de agua 135 gr. de leche 45 gr. mantequilla sin sal 3 gr. de levadura seca de panadería 10 gr. de sal Manos a la obra: 1. Entibiar el agua a 37º (temperatura de la piel, que no notemos frío ni calor) 2. Echar la levadura en el agua, remover y dejar reposar unos minutos para que se active. 3. Mezclar todos los ingredientes en un recipiente y dejar reposar 10 minutos, amasar sobre la encimera. Es una masa muy fácil y dejará de pegarse en nada. 4. Bolear la masa y colocar en un recipiente tapadita durante un par de horas (en invierno a mí me ha llegado a llevar tres horas y media, no os preocupéis si veis que tard...

Érase una vez... brioche horneado con leche

Érase una vez una casita en un río que inspira para cocinar. Y este es el resultado de esa inspiración... un brioche hecho formando bolas, en el horneado he añadido leche, azúcar y un poquito de vainilla que se queda en la base del molde y forma una capita parecida a la crema pastelera en la parte baja del brioche, esta capita endulza el pan lo justo.  He mezclado recetas de las que me gustan a rabiar y creo que me he enamorado de este dulce para siempre. Un amor para toda la vida. Hay que dedicarle su tiempo y un poquito de trabajo para bolear y formar el brioche... pero ¿acaso no es amor y trabajo lo que se necesita para que el amor sea para siempre?  Pues ya está. A querer se ha dicho. De la despensa 350 gr. de harina de fuerza o panificable (12,50 proteína) 180 gr. de leche entera 1 huevo mediano 35 gr. de azúcar blanquilla 5 gr. de sal 3.5 gr. de levadura seca (10 de levadura fresca) 45 gr. de mantequilla a temperatura ambiente. P...

Érase una vez... tarta de chocolate

Ya os os he comentado alguna vez que no me gustan las tartas y no me gusta el chocolate. El bizcocho de chocolate es de los pocos que tampoco disfruta el pequeño hermano Cuentista, se lo come si hay que comérselo pero no lo disfruta. Esta tarta nos gustó mucho a los dos, la hice para el cumpleaños del pequeño Minichef y queda realmente deliciosa y encima parece profesional!!!! De la despensa: Para el bizcocho base: 4 huevos 250gr. harina de repostería 1 sobre de levadura Royal 300 gr. azúcar moreno. 85 gr. cacao en polvo 110 gr. aceite girasol 100 gr. aceite de oliva 225 gr. leche. Para la crema de trufa: 300 gr. Chocolate cobertura 175 gr. Azúcar 1 litro de nata para montar Manos a la obra: La crema de trufa hay que prepararla el día antes. Crema de trufa: 1. Calentar la nata con el azúcar. Cuando rompa a hervir retirar el cazo 2. Echar el chocolate a la mezcla y batir hasta que se funda e integre. 3. Volver a colocar el cazo ...

Érase una vez... Panquemao y Rosco de Toña

Érase una vez el sabor de los abuelos, del pueblo y del tiempo, sobre todo del tiempo. Vivimos una época de sabores nuevos, internacionales y nuestra Cuentista disfruta de todos ellos e intenta que en casa se prueben varias elaboraciones nuevas todas las semanas, siempre está cacharreando y buscando ideas nuevas. Es agotadora. Diego, un almeriense venido a Cantabria hace unos años, amigo y compañero de nuestra Cuentista y sabedor de lo mucho que disfruta nuestra pequeña cocinera probando recetas, tuvo a bien enviarle por WhatsApp un enlace a este pan. El panquemao, conocido en otros sitios como "Toña", en otros como "Mona", es un clásico de muchas cocinas del Levante y Murcia.  Cuando lo probé lo primero que pensé es que sabía a abuelos, a mi pueblo, a mi niñez, sabía a tiempo pasado. Lo llevé para que pudiéramos desayunar todos en la óptica el sábado y todos los que hemos vivido los inicios del Bollycao hemos coincidido en que sabe a los bollos...

Érase una vez... un muffin de chocolate

Érase una vez… Una Cuentista que durante un tiempo mantuvo las ventanas de su cocina cerradas. Las ventanas estaban cerradas, pero el horno se abría y cerraba sin parar y los fogones ardían probando nuevas recetas, nuestra Cuentista seguía cocinando y buscando nuevos cachivaches con los que preparar delicias para los habitantes del reino. Hace unas semanas decidió abrir de nuevo las ventanas y permitir que el aire se llenara otra vez con el olor de los fogones. La receta que os traigo hoy es una receta robada en secreto. La horneaba una chica muy original en una cafetería tan original como la dueña, en la cafetería se preparaban unos deliciosos dulces caseros. Un día encargaron a la repostera que hiciera unas muffins para una fiesta. El día del encargo coincidió que nuestra Cuentista estaba con la repostera en su cocina y como algunas veces es un poco gamberra… se aprendió la receta “sin querer”. Pero un buen día la repostera se fue a un reino lejano y desde entonces d...

Érase una vez... Pan de leche doble

Érase una vez... a ver... no sé por donde empezar.  Sí, sí sé.  Érase una vez un pan de leche de quitar el sentío, las penas y hasta el hipo.  Vamos a partir de una base, en la casa de la madre Cuentacuentos hace años se compraban los bollos de leche típicos industriales y sus dos hijitos (ya no tan hijitos) se los zampaban sin remordimientos. Nos gustan los panes de leche, pero esto es otra cosa... son unos panes de leche horneados con leche en la base del molde. Se forma en la base una especie de crema pastelera deliciosamente dulce, cremosa y tierna.  La receta es de Recetas de Esbieta  aunque la conocí gracias a un amigo de mi antigua vida en Madrid, Chus. Chus es un cocinero estupendo y un panadero aficionado que debería ser profesional porque es maravilloso. Hace muchos años me hizo un regalo que ahora valoro como un tesoro aunque por desgracia ya no lo tengo. Vino a pasar un  fin de semana con la Cuentista y su Cuentisto a la...

Érase una vez... Churros.

Érase una vez un reino de cuentos y recetas, era un mundo creado por una Cuentista. Todos los personajes son reales y dos de ellos son, como todos sabéis, sus padres: La madre Cuentacuentos y el pequeño pastor de un pueblo de Toledo. Las vidas difíciles llenas de bandazos suelen hacer que se envejezca rápido y que las penurias se dibujen en el rictus, pero ellos son especiales, con vidas complicadas, llenas de penurias, estos dos personajes no lo reflejan, crearon una familia basada en besos y abrazos, en el cariño y en la protección, una familia unida desde la raíz.  Durante años el pequeño pastor se encargó de preparar el desayuno de los domingos, el único día que podía desayunar con sus dos peques. Los desayunos domingueros han pasado por varias fases, todas ellas merecedoras de un cuento… Cuentos que podréis leer con recetas sencillas que ese pequeño pastor tiene el don de hacer especiales, desde tortillas francesas con jamón hasta gambas al ajillo y corteci...

Érase una vez... Galletas de limón y semillas de amapola

Esta receta no tiene cuento propio, la he robado sutilmente de otro Reino, pero desde que la hice se convirtió en una de mis favoritas y como hoy es mi cumpleaños pues me voy a dar un caprichito... Ya sabéis que a nuestra Cuentista no le gusta mucho el dulce, es más de salados y de dulces poco dulces... pero estas galletas son uno de sus vicios. Son resfrescantes y chisposas (si una galleta puede ser así), también es cierto que la receta original se hace con dos cucharadas de zumo de limón y la Cuentista echa siempre el zumo de un limón bien gordo... lo que vienen siendo 8 cucharadas soperas. La receta original la encontró en el reino de "El invitado de invierno" , un blog que nuestra Cuentista sigue con ojos peluseros desde hace mucho tiempo,  que a su vez lo encontró en otro, que a su vez... en definitiva que después de todo la receta original es de Martha Stewart. Me encantan estas galletas. Y no conozco a nadie que las haya probado y no opine lo mismo. Las...

Érase una vez... Galletas de chocolate y menta.

Érase una vez... un pequeño poco goloso. Mi minichef no es un gran amante de los dulces, desde muy pequeño su chocolate favorito es el de 70% mínimo de cacao. Supongo que es por eso por lo que los "after eight" le gustan a rabiar. Chocolate negro con el frescor de la menta, un bombón que también enloquece a la madre Cuentacuentos. Tal vez sea algo genético que salta una generación ya que a nuestra cuentista no le gusta el chocolate. Encontró ésta receta por casualidad y se dedicó a hacer pruebas hasta encontrar el sabor "after eight" en un bocado. Hoy traigo la versión final, el éxito absoluto. Y lo supo al abrir el horno. Al abrirlo se convirtió de nuevo en una niña de 7 años... El vapor del horno llevó la esencia de la menta por el aire y al subir hizo que se le abrieran las vías respiratorias y los ojos se le llenaran de las lágrimas provocadas por la fuerza de la menta. Recordó a su madre. Como tantas otras niñas nacidas allá por los 70, cuan...

Érase una vez... Bizcocho de zanahoria.

Hubo una vez, en un tiempo muy cercano, un mundo lleno de hadas, duendes y demás personajes fantásticos, cada uno tenía su propio espacio en el corazón de nuestra Cuentista… Un buen día salió a pasear y se encontró un Reino blanco, lleno de muebles usados, jarrones de cristal con flores secas y una jaula. El mundo era mágico y la jaula era tan hermosa que nuestra Cuentista se dejó atrapar en ella, cuando estaba triste se metía dentro y charlaba con la soberana del Reino. El nombre del Reino era Santa&Co… un manto blanco de magia y cariño arropa al que se adentra en él. Su Reina, la hermosa Ana, tiene una sonrisa que abarca hasta los confines del mundo y unas manos que endulzan las tristezas de todo aquél que entra hasta hacerlas desaparecer. Lo que ella no sabe es que no son sus manos las que preparan las deliciosas recetas que hace… es su alma. Ahí está el secreto. La jaula se fue llenando poco a poco con las personas importantes en la vida de la Cuentist...

Érase una vez... Bizcocho de chocolate.

Érase una vez una princesa cuya Sonrisa Alegre Robaba Almas. Atrapaba a todo aquél que osaba acercarse a ella y como nuestra Cuentista no estaba avisada sobre el gran peligro que suponía… se acercó y quedó atrapada por el encanto de su sonrisa, la muy ilusa permitió además que se acercaran los miembros de su familia y ahí quedaron enredados también. Debería haberse dado cuenta de que si separaba las primeras letras de cada palabra se formaba su nombre: SARA. Un día en el que la Cuentista estaba muy nerviosa, escuchó unas palabras mágicas que intenta aplicar desde entonces cuando nota que el humo de la impaciencia sube desde su estómago:    - ¿No podrías ser un poco más Sara? Pon un poco de ella en tu vida. Hay que reconocer que es maravillosamente optimista y alegre, un espíritu volador que sonríe e ilumina a los que tenemos la suerte de estar cerca a menudo. Tanto es así que ha conseguido que nuestra Cuentista asista a sus clases de zumba varias noche...

Érase una vez... El brownie.

En un tiempo muy, muy lejano… existía una Cuentista. Sus padres acababan de comprar un microondas, un aparato eléctrico que, por lo visto y haciendo uso de algún tipo de embrujo o sortilegio, calentaba los alimentos en un tiempo  increíblemente  corto. Dicho aparato traía en la caja un libro de recetas para cocinar. Nuestra pequeña Cuentista no sentía ningún interés por la cocina en aquellos tiempos, pero una receta llamó su atención: Un brownie. Ni corta ni perezosa pidió a la madre Cuentacuentos que comprara los ingredientes y se puso a ello. Sencillo, limpio y delicioso. Lo repitió varias veces y todas quedaron perfectas…  Un buen brownie debe quedar crujiente en la corteza y “jugoso en el centro”, jamás debe parecer un bizcocho seco de chocolate con nueces. Con la magia de las ondas del aparato y esa receta siempre quedaba perfecto. Pero el interés de nuestra Cuentista decayó. El tiempo siguió su curso. Pasaron los años, el aparato se rompió y...

Érase una vez... Las tortitas perfectas

Lo prometido es deuda, la receta de hoy es la compañera del coulis de fresa que hicimos el lunes. Hija de Cuentacuetos… Cuentista. De tal palo… tal astilla. Fill de pato… patet. Dime con quién andas… y te diré quién eres. Perro ladrador… poco mordedor. ¡¡Ay no, ese no tiene nada que ver!! Ya podéis imaginar que paso muchas horas en la cocina, cuando salgo de ella suelo leer libros y revistas de cocina, en la tele veo Canal Cocina y cuando voy por la calle… lo habéis adivinado, no me veréis parar en un escaparate de bolsos. De hija Cuentista… hijo minichef. A mi pequeño le encanta cacerolear conmigo, he tenido que oír salir de su boca (de 6 años) perlas tipo “mami, hoy voy a crear un plato” esa creación fue poner salsa en un plato para mojar patatas fritas, pero su vocabulario indica que debe dejar de ver programas tipo Masterchef. Cerca de casa tenemos una ludetoca estupenda llamada "El río de la Pila", en la que los niños disfrutan muchísimo ...