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Mostrando las entradas etiquetadas como ¿Quién soy?

Érase una vez....Rabo de toro

Nunca recuerdo (jamás de los jamases) que a mi padre que disfruta lo indecible comiendo casquería, cabezas al horno de cualquier animal, oreja de cerdo y todo lo gelatinoso, mi padre que es un enamorado de comer carne con hueso, que es un gran amante de la comida manual, es decir, enganchar el “cachocarne” con las manos y mancharse de grasa hasta las orejas, ensuciarse la camisa SIEMPRE y demás finuras gastronómicas, pues a mi padre el rabo le parece que ni fú ni fá. Y ahí estoy  yo, de vez en cuando me paso una tarde cocinando rabo de toro a fuego lento, paso cuatro o cinco horitas de mi vida sellando, estofando y observando con ojos amorosos un rabo de toro para mi padre y al oír su “ya sabes hija, que a mi el rabo de toro es una cosa que ni fú ni fá….”  siempre recuerdo que he vuelto a olvidarlo. Creo que con ésta entrada he encontrado el sistema infalible para no olvidarlo nunca más. SÓLO TENDRÉ QUE MIRAR EL BLOG. El rabo de toro es una de esas comidas ...

Érase una vez... Ochíos de pimentón.

Érase una vez un pequeño zagal. Nació y pasó su niñez en un pequeño (pequenísimo) pueblo de los montes de Toledo a unos 60 kilómetros de Guadalupe, adonde iban caminando desde el pueblo las personas que hacían promesa a la Virgen. Allí pasó su niñez nuestro zagal caminando entre los pedregales cuidando de las ovejas, caminando para ir a los pueblos vecinos, caminando para ir a por agua a la fuente, caminando... caminando... caminando...  Y en camión se fue un buen día a Talavera de la Reina porque estaba muy lejos para ir caminando. El primer viaje que hicieron los padres de la Cuentista cuando se sacó el carné de conducir fue precisamente a este precioso Santuario. Muchas veces nos han contado en casa lo horrible que fue ese viaje con sus curvas y recurvas, por lo visto debe ser mejor llegar caminando.  Parte del ritual de la Romería de la Virgen de Guadalupe son los ochíos con pimentón salado, rellenos de atún solo o con tomate. Y aquí los traigo para to...

Érase una vez... Churros.

Érase una vez un reino de cuentos y recetas, era un mundo creado por una Cuentista. Todos los personajes son reales y dos de ellos son, como todos sabéis, sus padres: La madre Cuentacuentos y el pequeño pastor de un pueblo de Toledo. Las vidas difíciles llenas de bandazos suelen hacer que se envejezca rápido y que las penurias se dibujen en el rictus, pero ellos son especiales, con vidas complicadas, llenas de penurias, estos dos personajes no lo reflejan, crearon una familia basada en besos y abrazos, en el cariño y en la protección, una familia unida desde la raíz.  Durante años el pequeño pastor se encargó de preparar el desayuno de los domingos, el único día que podía desayunar con sus dos peques. Los desayunos domingueros han pasado por varias fases, todas ellas merecedoras de un cuento… Cuentos que podréis leer con recetas sencillas que ese pequeño pastor tiene el don de hacer especiales, desde tortillas francesas con jamón hasta gambas al ajillo y corteci...

Érase una vez... Txaka.

Érase una vez una Cuentista que se fue a vivir al norte de España… En lugar de cuento hoy traigo una dedicatoria… a “ la Pepa ”, cuando escribí esta entrada hacía unas semanas de su  cumpleaños, ahora hace varios años, varios meses y unas semanas. No tengo verguenza... tengo la trastienda del Reino lleno de recetas, cuentas y fotos que llevan años esperando ver la luz. La última vez que quedamos todos juntos, “ la Pepa ” regaló a la Cuentista el precioso recipiente con forma de muñeco de la foto. Cuando Marijose vio el cuenco se acordó de nuestra Cuentista y de su reino de cuentos y decidió comprarlo para poder regalárselo cuando volvieran a verse. Gracias Marijose… Por comprarlo y sobre todo por acordarte de mí. He decidido estrenarlo con una de las recetas favoritas de tu amigo... lo he rellenado con su picoteo favorito y así y por el poder que me he otorgado en el Reino de “Cuentos de sal y pimienta” os uno el resto de vuestras vidas en este mundo mági...

Érase una vez.... Tarta de fresas y nata.

Érase una vez… Una receta que une personas. Un cuento que escribí hace la friolera de tres años para Ana Q. con una receta que siempre tengo unida al hada rubia Sonia con quien he preparado siempre esta preciosa tarta.  ¿Qué hace que las personas conecten? ¿Qué hace que surjan corrientes de afinidad sin haber hablado nunca? Pues eso es lo que ocurre en este Reino, Sonia no conoce a Ana, Ana no conoce a la Cuentista y la Cuentista no conoce a Ana. Pero la magia del Reino y de este cuento unió a las tres hace más de dos años y hoy traigo ese recuerdo. Todos sabéis que una vez nuestra Cuentista se pinchó y una gran pena llenó su cocina, también sabéis que una parte de la cura llegó a través de un reino lleno de masas y panes, un lugar en el que trataron la dolencia de nuestra pequeña Cuentista a base de harinas… Pues hoy os quiero hablar de una de las personas que utilizó la harina sanadora, Ana Qasimi. Ana entró sin quererlo (y sin saberlo) a formar parte de l...

Érase una vez... las galletas de los cinco platos.

…. En un tiempo no muy lejano…Unos meses antes… Érase una vez una cuentista que un día salió a pasear por su Reino cargada con sus cachivaches de cocina y cuando caminaba entre los árboles se pinchó con uno de los cuchillos. Era un cuchillo impregnado con un veneno muy peligroso: El veneno del desánimo y la desilusión. Una profunda pena anidó en su corazón y el desaliento se apoderó de su Reino. La tristeza hizo que los cuentos no pudieran salir y el abatimiento quitó la alegría a nuestra pequeña cocinera. Muchos personajes del Reino visitaron a nuestra Cuentista, escribían cartas en las que pedían que volviera e intentaban enviar pócimas y remedios que curaran su mal. Nada funcionaba. Y ocurrió algo… algo que animó a nuestra pequeña a abrir la puerta de la cocina y volver a encender el horno… los olores de la cocina y el sonido de las cazuelas hicieron que la pena se escondiera y empezara a retroceder. El olor a comida inundó el castillo y empezó a salir po...

Érase una vez... Una minicuentista en Disney

Normalmente no me resulta difícil escribir cuentos, para eso soy hija de la madre Cuentacuentos, pero hoy debo padecer el mal del escritor. El de la página en blanco. Supongo que será porque hoy no me siento Cuentista. Hoy me siento tía. Hoy es el cumpleaños de Laura, mi sobrina, mi miniyo. Laura es una fotocopia pequeñita de la Cuentista , un precioso bichito que hoy cumple 9 años rodeada por la magia de otros cuentos, de princesas con vestidos preciosos y largas melenas, está en Disneyland París. FELICIDADES LAURA… disfruta muchísimo y guarda recuerdos para contármelos cuando nos veamos. Hace dos veranos cogimos una bonita costumbre, vinieron a pasar unos días a la cabaña y por la noche cuando se iban a la cama, me acostaba un rato con mis dos Minicuentistas, uno a cada lado y les contaba un cuento. Al escribirlo acabo de darme cuenta… Sin querer me convertí por unos días en la madre Cuentacuentos, la que acostaba a sus dos hijitos con ella… Los Minicuentist...

Érase una vez... un plato de zapato.

Hoy quiero preparar un plato muy especial, un plato que solo ha necesitado un ingrediente: Una pizca de mi corazón. Hace unas semanas, mientras esperaba en la puerta del cole a que saliera el peque, me acerqué al escaparate de una tienda que me encanta: MANIPULADOS SOLIDARIOS (ya os hablaré de ella y su funcionamiento otro día porque también está unida a la cocina). Tenían un plato precioso del que me enamoré al instante, al bajar la vista pude leer un cartelito en el que ponía: Hecho por disminuidos psíquicos profundos. Y todo yo se convirtió en un pensamiento: Mi tío Luis. Mi tío Luis murió hace dos años, en mi mes: diciembre. El mismo mes que me trajo a mí se lo llevó a él. Era el hermano de mi madre y padecía una deficicencia mental: Oligofrenia. Mis abuelos murieron muy jóvenes por lo que mi madre y mi tía se hicieron cargo de su hermano y adquirieron el compromiso de hacerlo para el resto de sus vidas y así fue. Compartieron toda su vida y la de las familias ...

Erase una vez... ¿Quién es "La cuentista"?

La cuentista soy yo, la hija de la mamá Cuentacuentos. Una de los dos hijitos que se acostaban a escuchar los cuentos de su madre por la noche. La cocina y los cuentos acompañan los pasos de mi vida desde hace muchos años y ahora ha llegado el momento de compartirlo, me apetece hacerlo. Los cuentos que escribo son reales, son las historias que me han contado las personas que rodean mi vida, son las historias de quienes me han prestado sus recetas y los secretillos de sus familias. Esos cuentos también son aventuras, las aventuras que me han llevado a una idea para poder crear o apañar una receta. Hace meses comenzó mi búsqueda de recetas, que dieron pie a escribir los cuentos que acompañan a cada una de ellas. Las recetas me llevaron a la fotografía, la fotografía al revelado digital… y así podría seguir con una larga lista. Después de mucho esfuerzo y de volver locos a los que me rodean… creo que por fin he conseguido que todo ese trabajo e ilusión se refleje aqu...