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Mostrando las entradas etiquetadas como plato frío

Érase una vez... pan relleno

Érase una vez la primera que vivimos una pandemia real, fuera de las películas y series que tanto gustan en la familia de la Cuentista. Nos tocó vivir El COVID-19.  El coronavirus. Un antes y un después en el mundo (y en el mundo panarra), primero todos se lanzaron a comprar mascarillas, luego tocó agotar el hidrogel para las manos, después corrimos hacia el papel higiénico y cuando todo el mundo se quedó paralizado en casa nos dio por hacer pan. De una manera absolutamente inesperada la harina de fuerza y la levadura de panadero volaron de las tiendas y todo el mundo encendió hornos. Menos mal que en esta familia se amasa desde hace varios años y teníamos existencias, de no ser así no podría haber hecho este pan que va dedicado a mi hermano y sobre todo a Sonia. La primera vez que lo hice fue hace bastantes años en su casa de Madrid.  Ahora ni viven allí, ni es su casa... Sonia puso sin querer un grano de arena (o un cubo) porque la pedazo salsa de tom...

Érase una vez... crema de mejillones "a la rumAna"

Érase una vez... un reino visitado por una persona de un reino muuuuuuuy lejano. Aunque esa persona llegó de un reino muuuuuuuuy lejano... fue conocerla y querer que se quedara en un espacio muuuuuuuuy cercano. Ana. Ana nació en Rumania y los avatares de la vida la trajeron a España y aquí nos la quedamos y no la vamos a dejar escapar nunca. Ahora una parte de su familia es española. Hace mucho tiempo dediqué uno de mis cuentos a una familia, una receta curativa cargada de hierro, un paté de mar . Siempre pensé que era difícil superar el delicioso sabor de esa sencilla crema, pues bien... Ana me hizo dudarlo. La receta que ella me dio y que traigo hoy está dentro de una sección de mi cocina que se llama: "cadavezquetengocomidaencasalapreparo". No falla, gusta a todos. Grandes, pequeños y medianos. Cuando el hijo de la Cuentista conoció a Ana tuvo a bien hacer un comentario que quiero dejar aquí, en mi Reino, en un sitio que visito con bastante frecuenc...

Érase una vez... Mantequilla de anchoas.

Érase una vez una Cuentista que llevaba muuuuucho tiempo queriendo preparar mantequilla casera. Un buen día vio que casi todo el mundo que había preparado alguna vez la mantequilla casera la aliñaba con anchoas y coincidían en decir que era deliciosa. Y se puso manos a la obra. Es tan sencilla que no comprendía porqué había tardado tanto en hacerla, cuando estuvo hecha metió una rebanada de pan en la tostadora para probarla. La probó. En silencio esperó a que llegara el probador del Reino y solo pudo decir: "Creo que después de hacer lo que vas a probar hoy me retiro de la cocina, no quiero probar más cosas nuevas, he hecho una receta con tanto sabor y tan poco trabajo que he llegado a mi top." Menos mal que no lo prometió porque por supuesto no lo ha cumplido, he seguido probando recetas, todas las semanas caen dos o tres cosillas nuevas en la cocina de nuestra Cuentista, unas con más futuro que otras. Pero esta mantequilla hay que probarla y hay que co...

Érase una vez... Txaka.

Érase una vez una Cuentista que se fue a vivir al norte de España… En lugar de cuento hoy traigo una dedicatoria… a “ la Pepa ”, cuando escribí esta entrada hacía unas semanas de su  cumpleaños, ahora hace varios años, varios meses y unas semanas. No tengo verguenza... tengo la trastienda del Reino lleno de recetas, cuentas y fotos que llevan años esperando ver la luz. La última vez que quedamos todos juntos, “ la Pepa ” regaló a la Cuentista el precioso recipiente con forma de muñeco de la foto. Cuando Marijose vio el cuenco se acordó de nuestra Cuentista y de su reino de cuentos y decidió comprarlo para poder regalárselo cuando volvieran a verse. Gracias Marijose… Por comprarlo y sobre todo por acordarte de mí. He decidido estrenarlo con una de las recetas favoritas de tu amigo... lo he rellenado con su picoteo favorito y así y por el poder que me he otorgado en el Reino de “Cuentos de sal y pimienta” os uno el resto de vuestras vidas en este mundo mági...

Érase una vez....Paté del mar.

Érase una vez un espejo… En un lado estaba la Cuentista y en el otro… Un óptico que conoció a una sagitario en su lugar de trabajo y que un buen día decidieron coger sus vidas y llevarlas a Cantabria. Allí se casaron y tuvieron un hijo revoltoso y pizpireta. Diego, Rocío y Rubén… el óptico, la sagitario y el pequeño. Hay días difíciles cuando te alejas de los tuyos y dejas el reino de tu niñez a muchísimos kilómetros de distancia… hay días que necesitas a alguien que te cuide, que sepa mimarte y pueda sujetar tu caída. Hay días que te sientes desamparado. Ya sabéis que nuestra Cuentista cree a pies juntillas que cocinar es una muestra de amor, requiere pensar qué preparar, buscar los ingredientes, preparar la receta y esperar con ilusión que guste… Pues bien, hoy trae una receta que prepara muchísimas veces y que en una ocasión preparó para Rocío. Desde entonces cada vez que hace este paté se acuerda de ella. Rocío se puso malita, descubrieron que tenía una ...

Érase una vez....Ensaladilla rusa.

Érase una vez una madre Cuentacuentos insegura. Creía que era una mala cocinera y siempre pensaba que todo lo que preparaba estaba regular y no era del gusto de nadie. La Cuentista aprendió una de las grandes lecciones de la vida con ella a lo largo de los años: La inseguridad provoca ceguera. El cuento de hoy es un cuento de misterio, porque de todos es sabido que los ingredientes de la ensaladilla rusa son siempre sota, caballo, rey y mayonesa. En cada casa se prepara una ensaladilla distinta con ingredientes parecidos y todas son completamente diferentes. La que prepara la madre Cuentacuentos es, según la opinión de todos los que la han probado, la mejor que han comido jamás. Solo una persona opina distinto… Ella misma. Durante muchos años yo he utilizado exactamente los mismos ingredientes, el mismo método, todo igual… salvo el resultado. Un día, harta de no conseguirlo nunca, me puse a su lado para seguir todos los pasos con ella y ahí me enteré de su secreto....

Érase una vez... el pulpo

Érase una vez… Una Cuentista que se quiso convertir en bruja por un día. Decidió construir una casita pequeña en el Reino, dentro de ella quería guardar trucos que se iba encontrando cuando salía a pasear por la aldea y los bosques…  Los habitantes del reino guardan tesoros que comparten con ella y no quería perderlos, si en algún momento alguien necesita uno de ellos… sólo tiene que entrar en la pestaña mágica "Abracadabra" y buscar. Poco a poco nuestra Cuentista irá guardando la magia en la casita y si las estrellas se  alinean y aprende cómo... abrirá una pestaña en la parte superior para que sea más sencillo encontrar todo.   He querido abrir este espacio con un cuento de miedo: ¡¡EL TERROR DE LA COCINA !! Cocer pulpo tiene el don de provocar temblor de piernas y miedo en los huesos, lo mejor es probar el método que más nos guste y mantenerlo. Os traigo varios sistemas muy sencillos para que la carne de un pulpo nos quede tierna. Lo primero...

Érase una vez... empanada enrejada quitapenas.

Érase una vez una Cuentista que padecía un gran mal. Ese mal estaba provocado por el veneno de la desgana. La tristeza hizo que abandonara durante un tiempo el Reino de los cuentos. Necesitaba desaparecer del Reino y durante un tiempo se dedicó a visitar otros mundos nuevos. Un día, mientras paseaba, reconoció el olor a pan casero, cuánto más se acercaba… más olía. Y así llegó a un reino que llamó su atención por lo amable de sus gentes y su dedicación. Todo olía a pan. Acogieron a nuestra Cuentista y curaron muchas de sus heridas con harina y masa madre. Un buen día lanzaron un reto y ella decidió aceptarlo.  Ana Q. (de Qasimi) planteó el reto... Debían preparar una empanada y cumplir dos requisitos: la masa debía ser casera y la tapa debía estar decorada.  Y gracias a las manos enharinadas de Ana y a su ironía chispeante volví a entrar en la cocina. La masa, los ingredientes, el olor… cada paso que daba iba haciendo que crecieran las ganas de comparti...

Érase una vez... Agua de tomate

"Pica en la lengua mami". Esas fueron las palabras que dijo el hijo de la Cuentista el día que el agua de tomate tocó su lengua por primera vez. "Son las segundas mami". Esas fueron las palabras que dijo el hijo de la Cuentista unos días después cuando colocó por orden de preferencias sus platos favoritos. Que son, en estricto orden de mejor a menos mejor: Un plato de patatas fritas. El agua de tomate. Una bolsa de "fantasmicos". Alguna vez nuestra Cuentista ha comentado lo absurdamente terca y cabezota que es. Pues bien, el agua de tomate es una de las recetas que más quebrantos le ha costado, ha tenido que tirar de Pablo, Seoane y de todas las personas que conoce que tienen mucha conexión con la física y los experimentos. Y lo peor de todo es que se ha tenido que rendir. Ha conseguido hacer la receta de una manera fácil… pero no es la que quería. Con el cambio hemos ganado todos, pero su tozudez y orgullo han perdi...

Érase una vez... Ensalada Capresse.

Érase una vez una Cuentista que cambiaba de opinión una y otra vez para la receta del 27 de junio…  Hoy es un día muy especial en su Reino porque  cumple “la cuarentena” el padre del pequeño Minichef y según se hace llamar él mismo: parte contratante de la Cuentista. Dani no es amigo de aparecer por aquí, prefiere mantenerse en la mesa y limitarse a criticar (sin ningún tipo de criterio porque no pone pegas a nada) los platos que pasean por delante. Pero hoy no puede elegir. En otro Reino y en un tiempo muy lejano,  la Cuentista y la parte contratante solían cenar en una humilde taberna que había en la aldea en la que vivían. A saber,  un VIPS de Madrid. Y compartían siempre los mismos platos, unas patatas VIPS y una ensalada Louisiana. Pero llegó el día en el que la Cuentista tuvo que preparar por primera vez una comida en casa para los dos. Ya os podéis imaginar el miedo pavoroso que tenía a cocinar algo y no quedar en ridículo. Por aquel ent...

Érase una vez... Ensalada de salmón con guacamole.

Érase una vez una Cuentista que hizo una promesa. Prometió una receta para acompañar al guacamole y aquí no está lo prometido, su intención era preparar un delicioso salmón marinado en casa. Pero me he arrepentido. Creo que el salmón se merece una receta propia, no debe quedar como un simple acompañamiento. Debería haber hecho el salmón marinado solito consigo mismo y la ensalada como otro plato, para que pudierais ver cómo queda la pieza de pescado antes de trocearlo para la ensalada. De manera que por primera vez, me voy a convertir en la villana del cuento, en la madrastra gamberra y voy a cambiarlo por un salmón ahumado ya preparadito y comprado envasado. Realmente antes de aprender a marinar en casa, yo preparaba la receta con salmón ahumado porque la textura y el sabor quedan bastante similares. Pero mi parte buena piensa que una promesa incumplida no debe quedar sin castigo, por dos motivos: No poner la receta que quería y dejaros sin cuento. Me impongo un dob...