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Mostrando las entradas etiquetadas como de la cabaña

Érase una vez... pan relleno

Érase una vez la primera que vivimos una pandemia real, fuera de las películas y series que tanto gustan en la familia de la Cuentista. Nos tocó vivir El COVID-19.  El coronavirus. Un antes y un después en el mundo (y en el mundo panarra), primero todos se lanzaron a comprar mascarillas, luego tocó agotar el hidrogel para las manos, después corrimos hacia el papel higiénico y cuando todo el mundo se quedó paralizado en casa nos dio por hacer pan. De una manera absolutamente inesperada la harina de fuerza y la levadura de panadero volaron de las tiendas y todo el mundo encendió hornos. Menos mal que en esta familia se amasa desde hace varios años y teníamos existencias, de no ser así no podría haber hecho este pan que va dedicado a mi hermano y sobre todo a Sonia. La primera vez que lo hice fue hace bastantes años en su casa de Madrid.  Ahora ni viven allí, ni es su casa... Sonia puso sin querer un grano de arena (o un cubo) porque la pedazo salsa de tom...

Érase una vez... brioche horneado con leche

Érase una vez una casita en un río que inspira para cocinar. Y este es el resultado de esa inspiración... un brioche hecho formando bolas, en el horneado he añadido leche, azúcar y un poquito de vainilla que se queda en la base del molde y forma una capita parecida a la crema pastelera en la parte baja del brioche, esta capita endulza el pan lo justo.  He mezclado recetas de las que me gustan a rabiar y creo que me he enamorado de este dulce para siempre. Un amor para toda la vida. Hay que dedicarle su tiempo y un poquito de trabajo para bolear y formar el brioche... pero ¿acaso no es amor y trabajo lo que se necesita para que el amor sea para siempre?  Pues ya está. A querer se ha dicho. De la despensa 350 gr. de harina de fuerza o panificable (12,50 proteína) 180 gr. de leche entera 1 huevo mediano 35 gr. de azúcar blanquilla 5 gr. de sal 3.5 gr. de levadura seca (10 de levadura fresca) 45 gr. de mantequilla a temperatura ambiente. P...

Érase una vez... Mantequilla de anchoas.

Érase una vez una Cuentista que llevaba muuuuucho tiempo queriendo preparar mantequilla casera. Un buen día vio que casi todo el mundo que había preparado alguna vez la mantequilla casera la aliñaba con anchoas y coincidían en decir que era deliciosa. Y se puso manos a la obra. Es tan sencilla que no comprendía porqué había tardado tanto en hacerla, cuando estuvo hecha metió una rebanada de pan en la tostadora para probarla. La probó. En silencio esperó a que llegara el probador del Reino y solo pudo decir: "Creo que después de hacer lo que vas a probar hoy me retiro de la cocina, no quiero probar más cosas nuevas, he hecho una receta con tanto sabor y tan poco trabajo que he llegado a mi top." Menos mal que no lo prometió porque por supuesto no lo ha cumplido, he seguido probando recetas, todas las semanas caen dos o tres cosillas nuevas en la cocina de nuestra Cuentista, unas con más futuro que otras. Pero esta mantequilla hay que probarla y hay que co...

Érase una vez... Pan de leche doble

Érase una vez... a ver... no sé por donde empezar.  Sí, sí sé.  Érase una vez un pan de leche de quitar el sentío, las penas y hasta el hipo.  Vamos a partir de una base, en la casa de la madre Cuentacuentos hace años se compraban los bollos de leche típicos industriales y sus dos hijitos (ya no tan hijitos) se los zampaban sin remordimientos. Nos gustan los panes de leche, pero esto es otra cosa... son unos panes de leche horneados con leche en la base del molde. Se forma en la base una especie de crema pastelera deliciosamente dulce, cremosa y tierna.  La receta es de Recetas de Esbieta  aunque la conocí gracias a un amigo de mi antigua vida en Madrid, Chus. Chus es un cocinero estupendo y un panadero aficionado que debería ser profesional porque es maravilloso. Hace muchos años me hizo un regalo que ahora valoro como un tesoro aunque por desgracia ya no lo tengo. Vino a pasar un  fin de semana con la Cuentista y su Cuentisto a la...

Erase una vez... Tomates cherry al horno

Para que luego digan que no comemos por los ojos. Un sabor increíble en dos formatos que hablan idiomas distintos.  ¿Cuál os gusta más? Ya sabéis que nuestra Cuentista va siempre a la caza de recetas. Su intención es ir recopilando recetas en un sitio al que poder acudir siempre que quiera desde cualquier reino del mundo. Su propio libro de cocina con las recetas a su gusto y siempre a mano. Además en ese sitio, que para ella es un reino, intenta escribir recuerdos y anécdotas de su vida y de las personas que habitan en su mundo, con el paso de los años vuelve a releer (una y otra vez) algunos cuentos y con ello vuelve a vivir esos momentos.  No imagináis cuantas veces consulta la recetas del Reino, normalmente intenta unir las recetas a las personas, otras une un ingrediente a un recuerdo, otras simplemente son recetas que la enamoran y hace suyas, de su libreta. Cuando tiene una idea (o una remodelación de idea ajena) la anota en una libreta para no olvi...

Érase una vez... Flores

Érase una vez un reino en el que las flores eran especiales, mágicas y dulces… El reino creado por la Cuentista tiene una base toledana, de allí somos todos y de la tradición de esa cocina vienen gran parte de nuestros platos. Hace muchos años, en todas las casas de pueblo se hacían los dulces caseros con las recetas tradicionales de la familia, rosquillas, buñuelos, pestiños… dulces que normalmente preparaban abuelas, madres e hijas por las tardes en familia. Hoy os traigo una de ellas, la madre Cuentacuentos sigue haciéndola de vez en cuando y salen tal cantidad de flores que hay que compartirlas sí o sí… y como compartir es un gesto de amor... no podemos pedir mucho más para nuestro Reino.  Para hacerlas se necesita una herramienta especial que podemos encontrar fácilmente en cualquier ferretería (o en Amazon, pincha aquí  para comprarla). Normalmente se utilizaban dos moldes para que el proceso fuera más rápido ya que suelen salir bastantes...

Érase una vez... Focaccia

Muy de refilón la Cuentista os ha hablado alguna vez de Patri. Patri entró en su vida hace unos años como “mamá del cole” y poco a poco se hizo un hueco en la vida y en el corazón de la Cuentista. Antes de nada debo aclarar que Patricia es otra Cuentista de la vida, imaginativa, chisposa, con esas salidas de tono que si no pillas te dejan muerto matao, irónica y de humor afilado. La vida pasa a su lado y parece que ella no mira, pero ve. Siempre ve. Muchas veces pienso que Patricia debería ser conocida como “la mujer bota” porque es de esas personas que suelen dejar huella. Generosa, buena y absolutamente loca. Por esas casualidades de la vida, esas que tanto se dan en mi vida de Cuentista, el mismo día que los niños empezaban las vacaciones de Semana Santa decidimos irnos juntas a la cabaña. C oincidía que también venía Pablo, el hermano de la Cuentista (conocido ya por todos a estas alturas) y su hija Laura, por lo que así juntábamos a los cuatro bichillos p...

Érase una vez... Arroz al horno

El arroz en mi casa siempre se sirve con el mismo acompañamiento, un comentario de mi madre: “No sé qué tal me habrá salido, porque ya sabéis que no tengo mano para el arroz”. Y eso es mentira, mentira cochina, mi madre SIEMPRE prepara un arroz riquísimo, eso sí… no tiene un nombre específico en plan “paella mixta” “paella” “arroz a banda” “arroz con costra”… Es arroz a “su estilo libre” una veces con marisco, otras con pollo, con conejo, con costilla, con mezcla de dos, es un arroz “a lo que tengo en el frigorífico”. Y ese es el arroz de mi vida, con el que he crecido. Hace unos años, ya estaba yo por encima de los treinta,  fui con un grupo de amigos a una arrocería estupenda y probé por primera vez “arroz al horno”. Sinceramente, yo no sabía ni que existía eso y me quedé “pasmá”  con lo delicioso que estaba. Servido con un recipiente de all i oli casero para el que quisiera poner un poco. Y allí estaba yo, buscando sabores y anotando ingredientes de cabe...