Érase una vez… una voz al teléfono. Nuestra Cuentista no conoce al protagonista del cuento en persona… Sabe que trabaja en Madrid, que trabaja entre audífonos y que le gustan las comidas sencillas, el pollo, la pasta… Pero sobre todo sabe que es una persona extraordinaria y quiere agradecer con este plato la enorme ayuda que ha recibido de él. Muchos de los habitantes del Reino sabéis que nuestra Cuentista trabaja con personas que tienen problemas de audición, el protagonista del cuento de la semana pasada os hablaba de Mario Caracciolo … uno de mis pacientes favoritos… mi guapo italiano que trae sus recetas para que las pueda compartir con todos vosotros. Pues bien, hace tres años, al mismo tiempo que Mario… Manuel entró en mi vida. Siempre acompañado de Sofía, su dulce y pausada esposa, tenía problemas con sus audífonos y juntos conseguimos solucionar su problema y traer el mundo a su vida. El verano pasado vino, tenía problemas de nuevo y durante semanas ...
Érase una vez... Una madre que siempre echaba la cantidad correcta de sal en la comida y contaba cuentos maravillosos a sus hijos por la noche. Al anochecer cuando el padre se iba a trabajar, acostaba a sus dos hijitos con ella, uno a cada lado mientras decía: “¿Queréis que os cuente un cuento de sal y pimiento?” Muchísimos años después me gustaría mezclar esos ingredientes y compartir con vosotros el gusto por la cocina y los cuentos de la vida.