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Mostrando las entradas etiquetadas como ensaladas

Érase una vez... Txaka.

Érase una vez una Cuentista que se fue a vivir al norte de España… En lugar de cuento hoy traigo una dedicatoria… a “ la Pepa ”, cuando escribí esta entrada hacía unas semanas de su  cumpleaños, ahora hace varios años, varios meses y unas semanas. No tengo verguenza... tengo la trastienda del Reino lleno de recetas, cuentas y fotos que llevan años esperando ver la luz. La última vez que quedamos todos juntos, “ la Pepa ” regaló a la Cuentista el precioso recipiente con forma de muñeco de la foto. Cuando Marijose vio el cuenco se acordó de nuestra Cuentista y de su reino de cuentos y decidió comprarlo para poder regalárselo cuando volvieran a verse. Gracias Marijose… Por comprarlo y sobre todo por acordarte de mí. He decidido estrenarlo con una de las recetas favoritas de tu amigo... lo he rellenado con su picoteo favorito y así y por el poder que me he otorgado en el Reino de “Cuentos de sal y pimienta” os uno el resto de vuestras vidas en este mundo mági...

Erase una vez... Tomates cherry al horno

Para que luego digan que no comemos por los ojos. Un sabor increíble en dos formatos que hablan idiomas distintos.  ¿Cuál os gusta más? Ya sabéis que nuestra Cuentista va siempre a la caza de recetas. Su intención es ir recopilando recetas en un sitio al que poder acudir siempre que quiera desde cualquier reino del mundo. Su propio libro de cocina con las recetas a su gusto y siempre a mano. Además en ese sitio, que para ella es un reino, intenta escribir recuerdos y anécdotas de su vida y de las personas que habitan en su mundo, con el paso de los años vuelve a releer (una y otra vez) algunos cuentos y con ello vuelve a vivir esos momentos.  No imagináis cuantas veces consulta la recetas del Reino, normalmente intenta unir las recetas a las personas, otras une un ingrediente a un recuerdo, otras simplemente son recetas que la enamoran y hace suyas, de su libreta. Cuando tiene una idea (o una remodelación de idea ajena) la anota en una libreta para no olvi...

Érase una vez....Ensaladilla rusa.

Érase una vez una madre Cuentacuentos insegura. Creía que era una mala cocinera y siempre pensaba que todo lo que preparaba estaba regular y no era del gusto de nadie. La Cuentista aprendió una de las grandes lecciones de la vida con ella a lo largo de los años: La inseguridad provoca ceguera. El cuento de hoy es un cuento de misterio, porque de todos es sabido que los ingredientes de la ensaladilla rusa son siempre sota, caballo, rey y mayonesa. En cada casa se prepara una ensaladilla distinta con ingredientes parecidos y todas son completamente diferentes. La que prepara la madre Cuentacuentos es, según la opinión de todos los que la han probado, la mejor que han comido jamás. Solo una persona opina distinto… Ella misma. Durante muchos años yo he utilizado exactamente los mismos ingredientes, el mismo método, todo igual… salvo el resultado. Un día, harta de no conseguirlo nunca, me puse a su lado para seguir todos los pasos con ella y ahí me enteré de su secreto....

Érase una vez... Agua de tomate

"Pica en la lengua mami". Esas fueron las palabras que dijo el hijo de la Cuentista el día que el agua de tomate tocó su lengua por primera vez. "Son las segundas mami". Esas fueron las palabras que dijo el hijo de la Cuentista unos días después cuando colocó por orden de preferencias sus platos favoritos. Que son, en estricto orden de mejor a menos mejor: Un plato de patatas fritas. El agua de tomate. Una bolsa de "fantasmicos". Alguna vez nuestra Cuentista ha comentado lo absurdamente terca y cabezota que es. Pues bien, el agua de tomate es una de las recetas que más quebrantos le ha costado, ha tenido que tirar de Pablo, Seoane y de todas las personas que conoce que tienen mucha conexión con la física y los experimentos. Y lo peor de todo es que se ha tenido que rendir. Ha conseguido hacer la receta de una manera fácil… pero no es la que quería. Con el cambio hemos ganado todos, pero su tozudez y orgullo han perdi...

Érase una vez... Ensalada Capresse.

Érase una vez una Cuentista que cambiaba de opinión una y otra vez para la receta del 27 de junio…  Hoy es un día muy especial en su Reino porque  cumple “la cuarentena” el padre del pequeño Minichef y según se hace llamar él mismo: parte contratante de la Cuentista. Dani no es amigo de aparecer por aquí, prefiere mantenerse en la mesa y limitarse a criticar (sin ningún tipo de criterio porque no pone pegas a nada) los platos que pasean por delante. Pero hoy no puede elegir. En otro Reino y en un tiempo muy lejano,  la Cuentista y la parte contratante solían cenar en una humilde taberna que había en la aldea en la que vivían. A saber,  un VIPS de Madrid. Y compartían siempre los mismos platos, unas patatas VIPS y una ensalada Louisiana. Pero llegó el día en el que la Cuentista tuvo que preparar por primera vez una comida en casa para los dos. Ya os podéis imaginar el miedo pavoroso que tenía a cocinar algo y no quedar en ridículo. Por aquel ent...

Érase una vez... Aceites y aliños.

En realidad es difícil saber el momento exacto en el que uno empieza a aficionarse a algo. Nuestra Cuentista no sabría decir cuándo o qué la llevó a tomarse la cocina como algo más que una obligación diaria. Pero muchísimas veces ha pensando que se animó a hacerlo por un comentario que hizo su cuñada Sonia una noche, hace muchos años y que recuerda muy a menudo: “Aliña tú la ensalada porque siempre las dejas perfectas, tienes muy buena mano con ellas” Me encantan las ensaladas y menos mal… porque he pasado la mitad de mi existencia a dieta. Me encanta comer y me encanta picotear con una cerveza fresca. Y eso tiene sus consecuencias. Mis ensaladas son épicas, me encanta desde la mixta hasta la gourmet más gourmet y tengo una colección de aliños tremenda en uno de los cajones de mi cabeza. Todo ello nos lleva a la entrada de hoy. No traigo una receta “receta”. Hoy traigo un juego de aliños por varios motivos… Se acerca el verano y apetecen comidas m...

Érase una vez... Ensalada de salmón con guacamole.

Érase una vez una Cuentista que hizo una promesa. Prometió una receta para acompañar al guacamole y aquí no está lo prometido, su intención era preparar un delicioso salmón marinado en casa. Pero me he arrepentido. Creo que el salmón se merece una receta propia, no debe quedar como un simple acompañamiento. Debería haber hecho el salmón marinado solito consigo mismo y la ensalada como otro plato, para que pudierais ver cómo queda la pieza de pescado antes de trocearlo para la ensalada. De manera que por primera vez, me voy a convertir en la villana del cuento, en la madrastra gamberra y voy a cambiarlo por un salmón ahumado ya preparadito y comprado envasado. Realmente antes de aprender a marinar en casa, yo preparaba la receta con salmón ahumado porque la textura y el sabor quedan bastante similares. Pero mi parte buena piensa que una promesa incumplida no debe quedar sin castigo, por dos motivos: No poner la receta que quería y dejaros sin cuento. Me impongo un dob...