Érase una vez un italiano que sin querer supo ganarse el corazón de la Cuentista con su sonrisa traviesa y su boina caída sobre un ojo. Muchos de los que habitáis en este Reino ya lo conocéis, nuestro duende napolitano es Mario Caracciolo, en su momento os traje su deliciosa tortilla de espaguetis y hoy quiero contaros el siguiente capítulo de su vida. Hace muchos años… allá por los 50, Mario era un joven paracaidista del ejército italiano. Una bomba cayó en el mar un día que él se encontraba recogiendo mejillones y la explosión hizo que perdiera la audición. La mala suerte generó el problema que con el paso de la vida cruzó nuestros caminos. Una bomba provocó su sordera y una Cuentista hizo que oyera. Dejaré para otra de sus maravillosas recetas la siguiente parte de la historia. Una mañana de Navidad… la Cuentista sacó su carruaje y atravesó todo el Reino, cruzando bosques y aldeas, hasta llegar a la lejana villa de su hermano Pablo. Así podría cenar en fa...
Érase una vez... Una madre que siempre echaba la cantidad correcta de sal en la comida y contaba cuentos maravillosos a sus hijos por la noche. Al anochecer cuando el padre se iba a trabajar, acostaba a sus dos hijitos con ella, uno a cada lado mientras decía: “¿Queréis que os cuente un cuento de sal y pimiento?” Muchísimos años después me gustaría mezclar esos ingredientes y compartir con vosotros el gusto por la cocina y los cuentos de la vida.