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Mostrando las entradas etiquetadas como especias

Érase una vez... Asado ibérico con patatas

Érase una vez una pequeña cuentista toledana y terca. Me gusta mantener la firmeza de mis convicciones. Pero… Las app. Las redes sociales. Instagram. Hola al enorme mundo que se ha abierto ante mí y ante todos. Adiós a mis cuentos. Vivía enamorada de la idea inicial de dedicar cada receta publicada a la persona que me la enseñaba con un cuento, pero es imposible mantenerla. Hay muchas recetas que encuentro en las publicaciones de desconocidos que ajusto a nuestros gustos personales y por escribir historias para el blog al final no puedo publicar recetas tan maravillosas como la que traigo hoy. De manera que he decidido cambiar. Cachis en la mar. No me queda otro remedio… o echo el cierre definitivo o dejo de contar cuentos. Pues dejo de contar cuentos. Esta receta es una delicia absoluta, cuando la preparé por primera vez pensé: Esto es un platazo para una cena familiar o con amigos, levanté la vista y me estaban mirando mis dos hombrecitos, uno me ...

Érase una vez... Chuletas con tomate al curry.

No sé por donde empezar...bueno sí... por una dedicatoria. A mi carnicero. Reconozco que compro la carne en varios sitios. El pollo en un puesto del mercado, la ternera en otro, el cerdo...el cerdo... el día que quise hacer este plato me di cuenta de que no comemos casi cerdo, casi nunca compro y por tanto no soy fiel a nadie. Hasta hoy. Pasé por delante de la carnicería y vi que tenían unas preciosas chuletas de cerdo ibérico ya cortadas y recordé que tenía esta receta en "pendientes". Me acerqué y pedí que me pusiera las 6 más bonitas que viera porque eran para el blog y en lugar de darme las cortadas se fue a la cámara frigorífica y eligió la pieza más bonita. Hizo los precortes... y se fue a la sierra a cortar los huesos... y su dedo casi hasta el tendón. Salió corriendo diciendo:                                                "No te preocupes, no es nada"...

Érase una vez....Bizcocho de los diez días

  Hace años escribí este cuento y lo tenía a la espera de publicar. Hoy es el día para hacerlo. Es para ti y para ella Selma. Érase una vez... en un tiempo bastante lejano una Cuentista que se topó con información sobre un bizcocho para el que se necesita que una persona te entregue la masa de arranque, la persona que lo recibe debe cuidar la masa y agregar ingredientes durante diez días. El décimo día te encuentras con 4 raciones como la original. Repartes tres y con la cuarta preparas tu bizcocho. Ese bizcocho recibe varios nombres: “Bizcocho del padre Pío”, “de las Hermanas descalzas Clarisas de Sevilla” o “el de los 10 días”. Que nadie se asuste con lo de los 10 días, realmente apenas hay que hacer nada durante ese tiempo. Y lo que son las cosas… una mañana se fue a tomar un café con dos de las madres del Reino, una de ellas es Selma. Selma no venía de muy buen humor ese día: “¡¡No te j… con mi madre, pues no va y me dice que quiere darme un bizcoch...

Érase una vez... Ochíos de pimentón.

Érase una vez un pequeño zagal. Nació y pasó su niñez en un pequeño (pequenísimo) pueblo de los montes de Toledo a unos 60 kilómetros de Guadalupe, adonde iban caminando desde el pueblo las personas que hacían promesa a la Virgen. Allí pasó su niñez nuestro zagal caminando entre los pedregales cuidando de las ovejas, caminando para ir a los pueblos vecinos, caminando para ir a por agua a la fuente, caminando... caminando... caminando...  Y en camión se fue un buen día a Talavera de la Reina porque estaba muy lejos para ir caminando. El primer viaje que hicieron los padres de la Cuentista cuando se sacó el carné de conducir fue precisamente a este precioso Santuario. Muchas veces nos han contado en casa lo horrible que fue ese viaje con sus curvas y recurvas, por lo visto debe ser mejor llegar caminando.  Parte del ritual de la Romería de la Virgen de Guadalupe son los ochíos con pimentón salado, rellenos de atún solo o con tomate. Y aquí los traigo para to...

Érase una vez.... Lomo adobado.

Érase una vez un pequeño pastor que vivía en una aldea muy pequeña, su familia era muy pobre y apenas tenían para comer. Muchas veces se ha contado en casa que antes de trabajar para el señorito tuvieron una Nochebuena en la que apenas tuvieron un mendrugo de pan para cenar. En aquellos años y con los fríos del invierno era habitual que las familias hicieran “la matanza del guarro”, de ahí salían gran parte de los alimentos del año. El guarro no era otro que un cerdo ibérico que se había ido cuidando durante todo el año. Ahora el cerdo ibérico es un alimento muy valorado por su grasa, pero en aquellos años nadie quería esa raza de cerdo, se despreciaba. Todos preferían el cerdo blanco inglés porque su carne era mucho más magra. Hay que ver las vueltas que da la vida. La matanza del guarro formó parte de la infancia y juventud de nuestro pastor, tanto es así que cuando tuvo a su primera hija… conocida por todos como “ La Cuentista ”  la llevaba con él. Hoy d...

Erase una vez... Tomates cherry al horno

Para que luego digan que no comemos por los ojos. Un sabor increíble en dos formatos que hablan idiomas distintos.  ¿Cuál os gusta más? Ya sabéis que nuestra Cuentista va siempre a la caza de recetas. Su intención es ir recopilando recetas en un sitio al que poder acudir siempre que quiera desde cualquier reino del mundo. Su propio libro de cocina con las recetas a su gusto y siempre a mano. Además en ese sitio, que para ella es un reino, intenta escribir recuerdos y anécdotas de su vida y de las personas que habitan en su mundo, con el paso de los años vuelve a releer (una y otra vez) algunos cuentos y con ello vuelve a vivir esos momentos.  No imagináis cuantas veces consulta la recetas del Reino, normalmente intenta unir las recetas a las personas, otras une un ingrediente a un recuerdo, otras simplemente son recetas que la enamoran y hace suyas, de su libreta. Cuando tiene una idea (o una remodelación de idea ajena) la anota en una libreta para no olvi...

Érase una vez... Grissini

Érase una vez una Cuentista que hizo una promesa... Un buen día preparó un delicioso paté de mar y prometió unos grissini para poder picotear ambas cosas juntas. Y aquí están... vienen sin cuento porque hay veces que las palabras se atascan y no quieren salir. Hay veces que la cabeza anda llena de ogros, brujas, pócimas malignas y no me apetece dejar que entren en nuestro mundo...  Por eso sólo os traigo los palitos, prometo utilizarlos para ahuyentar a los malos y ponerlos contra la pared por portarse tan requetemal.  Echadme una mano, preparadlos vosotros y así me daréis las armas para conseguir alejarlos de nuestro Reino. De la despensa: (Unos 30 palitos) 410 gr. de harina de fuerza. 1 sobre de levadura de panadero. 50 gr. de aceite de oliva virgen. 120 ml. de agua tibia. 90 ml. de leche. 12 gr. de azúcar. 8 gr. de sal. Sal Maldón /pimienta molida / tomillo / pimentón picante... Manos a la obra: Colocar en la bandeja ...

Érase una vez... Galletas de chocolate y menta.

Érase una vez... un pequeño poco goloso. Mi minichef no es un gran amante de los dulces, desde muy pequeño su chocolate favorito es el de 70% mínimo de cacao. Supongo que es por eso por lo que los "after eight" le gustan a rabiar. Chocolate negro con el frescor de la menta, un bombón que también enloquece a la madre Cuentacuentos. Tal vez sea algo genético que salta una generación ya que a nuestra cuentista no le gusta el chocolate. Encontró ésta receta por casualidad y se dedicó a hacer pruebas hasta encontrar el sabor "after eight" en un bocado. Hoy traigo la versión final, el éxito absoluto. Y lo supo al abrir el horno. Al abrirlo se convirtió de nuevo en una niña de 7 años... El vapor del horno llevó la esencia de la menta por el aire y al subir hizo que se le abrieran las vías respiratorias y los ojos se le llenaran de las lágrimas provocadas por la fuerza de la menta. Recordó a su madre. Como tantas otras niñas nacidas allá por los 70, cuan...

Érase una vez... Bizcocho de zanahoria.

Hubo una vez, en un tiempo muy cercano, un mundo lleno de hadas, duendes y demás personajes fantásticos, cada uno tenía su propio espacio en el corazón de nuestra Cuentista… Un buen día salió a pasear y se encontró un Reino blanco, lleno de muebles usados, jarrones de cristal con flores secas y una jaula. El mundo era mágico y la jaula era tan hermosa que nuestra Cuentista se dejó atrapar en ella, cuando estaba triste se metía dentro y charlaba con la soberana del Reino. El nombre del Reino era Santa&Co… un manto blanco de magia y cariño arropa al que se adentra en él. Su Reina, la hermosa Ana, tiene una sonrisa que abarca hasta los confines del mundo y unas manos que endulzan las tristezas de todo aquél que entra hasta hacerlas desaparecer. Lo que ella no sabe es que no son sus manos las que preparan las deliciosas recetas que hace… es su alma. Ahí está el secreto. La jaula se fue llenando poco a poco con las personas importantes en la vida de la Cuentist...