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Mostrando las entradas etiquetadas como Arte en la cocina

Érase una vez... focaccia de patata y cebolla

Sé que me vais a querer. Está buenísima, es fácil, es sana y tiene una presentación espectacular. Va por ti!!! Porque lo prometido es deuda!! Sin queso y sin vinagre. De la despensa: 250 gr. de harina de fuerza. 150 gr. de harina de trigo "todo uso" 15 gr. de levadura fresca (5gr. levadura seca de panadería) 10 gr. de sal 280 gr. de agua. 150 gr. de patata 1 cebolla roja pequeña Sal Maldon Un chorro de AOVE (Aceite de oliva virgen extra) Pimienta negra Orégano seco Manos a la obra: 1. Entibiar el agua a 37º (temperatura del cuerpo) y ponerla en un recipiente amplio, añadir la levadura y mezclar para que se disuelva un poco. 2. Añadir la sal y disolver. 3. Echar los dos tipos de harina y mezclar con una cuchara para poder amasar hasta que todo quede integrado. 4. Tapar el recipiente con papel film y meter en el frigorífico hasta el día siguiente. 5. Enharinar una superficie de la encimera y verter la masa, amasar ligeramente mientras...

Érase una vez... brioche horneado con leche

Érase una vez una casita en un río que inspira para cocinar. Y este es el resultado de esa inspiración... un brioche hecho formando bolas, en el horneado he añadido leche, azúcar y un poquito de vainilla que se queda en la base del molde y forma una capita parecida a la crema pastelera en la parte baja del brioche, esta capita endulza el pan lo justo.  He mezclado recetas de las que me gustan a rabiar y creo que me he enamorado de este dulce para siempre. Un amor para toda la vida. Hay que dedicarle su tiempo y un poquito de trabajo para bolear y formar el brioche... pero ¿acaso no es amor y trabajo lo que se necesita para que el amor sea para siempre?  Pues ya está. A querer se ha dicho. De la despensa 350 gr. de harina de fuerza o panificable (12,50 proteína) 180 gr. de leche entera 1 huevo mediano 35 gr. de azúcar blanquilla 5 gr. de sal 3.5 gr. de levadura seca (10 de levadura fresca) 45 gr. de mantequilla a temperatura ambiente. P...

Érase una vez... Mantequilla de anchoas.

Érase una vez una Cuentista que llevaba muuuuucho tiempo queriendo preparar mantequilla casera. Un buen día vio que casi todo el mundo que había preparado alguna vez la mantequilla casera la aliñaba con anchoas y coincidían en decir que era deliciosa. Y se puso manos a la obra. Es tan sencilla que no comprendía porqué había tardado tanto en hacerla, cuando estuvo hecha metió una rebanada de pan en la tostadora para probarla. La probó. En silencio esperó a que llegara el probador del Reino y solo pudo decir: "Creo que después de hacer lo que vas a probar hoy me retiro de la cocina, no quiero probar más cosas nuevas, he hecho una receta con tanto sabor y tan poco trabajo que he llegado a mi top." Menos mal que no lo prometió porque por supuesto no lo ha cumplido, he seguido probando recetas, todas las semanas caen dos o tres cosillas nuevas en la cocina de nuestra Cuentista, unas con más futuro que otras. Pero esta mantequilla hay que probarla y hay que co...

Érase una vez... Panquemao y Rosco de Toña

Érase una vez el sabor de los abuelos, del pueblo y del tiempo, sobre todo del tiempo. Vivimos una época de sabores nuevos, internacionales y nuestra Cuentista disfruta de todos ellos e intenta que en casa se prueben varias elaboraciones nuevas todas las semanas, siempre está cacharreando y buscando ideas nuevas. Es agotadora. Diego, un almeriense venido a Cantabria hace unos años, amigo y compañero de nuestra Cuentista y sabedor de lo mucho que disfruta nuestra pequeña cocinera probando recetas, tuvo a bien enviarle por WhatsApp un enlace a este pan. El panquemao, conocido en otros sitios como "Toña", en otros como "Mona", es un clásico de muchas cocinas del Levante y Murcia.  Cuando lo probé lo primero que pensé es que sabía a abuelos, a mi pueblo, a mi niñez, sabía a tiempo pasado. Lo llevé para que pudiéramos desayunar todos en la óptica el sábado y todos los que hemos vivido los inicios del Bollycao hemos coincidido en que sabe a los bollos...

Érase una vez... Chuletas con tomate al curry.

No sé por donde empezar...bueno sí... por una dedicatoria. A mi carnicero. Reconozco que compro la carne en varios sitios. El pollo en un puesto del mercado, la ternera en otro, el cerdo...el cerdo... el día que quise hacer este plato me di cuenta de que no comemos casi cerdo, casi nunca compro y por tanto no soy fiel a nadie. Hasta hoy. Pasé por delante de la carnicería y vi que tenían unas preciosas chuletas de cerdo ibérico ya cortadas y recordé que tenía esta receta en "pendientes". Me acerqué y pedí que me pusiera las 6 más bonitas que viera porque eran para el blog y en lugar de darme las cortadas se fue a la cámara frigorífica y eligió la pieza más bonita. Hizo los precortes... y se fue a la sierra a cortar los huesos... y su dedo casi hasta el tendón. Salió corriendo diciendo:                                                "No te preocupes, no es nada"...

Érase una vez....Bizcocho de los diez días

  Hace años escribí este cuento y lo tenía a la espera de publicar. Hoy es el día para hacerlo. Es para ti y para ella Selma. Érase una vez... en un tiempo bastante lejano una Cuentista que se topó con información sobre un bizcocho para el que se necesita que una persona te entregue la masa de arranque, la persona que lo recibe debe cuidar la masa y agregar ingredientes durante diez días. El décimo día te encuentras con 4 raciones como la original. Repartes tres y con la cuarta preparas tu bizcocho. Ese bizcocho recibe varios nombres: “Bizcocho del padre Pío”, “de las Hermanas descalzas Clarisas de Sevilla” o “el de los 10 días”. Que nadie se asuste con lo de los 10 días, realmente apenas hay que hacer nada durante ese tiempo. Y lo que son las cosas… una mañana se fue a tomar un café con dos de las madres del Reino, una de ellas es Selma. Selma no venía de muy buen humor ese día: “¡¡No te j… con mi madre, pues no va y me dice que quiere darme un bizcoch...

Érase una vez... un muffin de chocolate

Érase una vez… Una Cuentista que durante un tiempo mantuvo las ventanas de su cocina cerradas. Las ventanas estaban cerradas, pero el horno se abría y cerraba sin parar y los fogones ardían probando nuevas recetas, nuestra Cuentista seguía cocinando y buscando nuevos cachivaches con los que preparar delicias para los habitantes del reino. Hace unas semanas decidió abrir de nuevo las ventanas y permitir que el aire se llenara otra vez con el olor de los fogones. La receta que os traigo hoy es una receta robada en secreto. La horneaba una chica muy original en una cafetería tan original como la dueña, en la cafetería se preparaban unos deliciosos dulces caseros. Un día encargaron a la repostera que hiciera unas muffins para una fiesta. El día del encargo coincidió que nuestra Cuentista estaba con la repostera en su cocina y como algunas veces es un poco gamberra… se aprendió la receta “sin querer”. Pero un buen día la repostera se fue a un reino lejano y desde entonces d...

Érase una vez... Ochíos de pimentón.

Érase una vez un pequeño zagal. Nació y pasó su niñez en un pequeño (pequenísimo) pueblo de los montes de Toledo a unos 60 kilómetros de Guadalupe, adonde iban caminando desde el pueblo las personas que hacían promesa a la Virgen. Allí pasó su niñez nuestro zagal caminando entre los pedregales cuidando de las ovejas, caminando para ir a los pueblos vecinos, caminando para ir a por agua a la fuente, caminando... caminando... caminando...  Y en camión se fue un buen día a Talavera de la Reina porque estaba muy lejos para ir caminando. El primer viaje que hicieron los padres de la Cuentista cuando se sacó el carné de conducir fue precisamente a este precioso Santuario. Muchas veces nos han contado en casa lo horrible que fue ese viaje con sus curvas y recurvas, por lo visto debe ser mejor llegar caminando.  Parte del ritual de la Romería de la Virgen de Guadalupe son los ochíos con pimentón salado, rellenos de atún solo o con tomate. Y aquí los traigo para to...

Érase una vez... Pan de leche doble

Érase una vez... a ver... no sé por donde empezar.  Sí, sí sé.  Érase una vez un pan de leche de quitar el sentío, las penas y hasta el hipo.  Vamos a partir de una base, en la casa de la madre Cuentacuentos hace años se compraban los bollos de leche típicos industriales y sus dos hijitos (ya no tan hijitos) se los zampaban sin remordimientos. Nos gustan los panes de leche, pero esto es otra cosa... son unos panes de leche horneados con leche en la base del molde. Se forma en la base una especie de crema pastelera deliciosamente dulce, cremosa y tierna.  La receta es de Recetas de Esbieta  aunque la conocí gracias a un amigo de mi antigua vida en Madrid, Chus. Chus es un cocinero estupendo y un panadero aficionado que debería ser profesional porque es maravilloso. Hace muchos años me hizo un regalo que ahora valoro como un tesoro aunque por desgracia ya no lo tengo. Vino a pasar un  fin de semana con la Cuentista y su Cuentisto a la...

Erase una vez... Tomates cherry al horno

Para que luego digan que no comemos por los ojos. Un sabor increíble en dos formatos que hablan idiomas distintos.  ¿Cuál os gusta más? Ya sabéis que nuestra Cuentista va siempre a la caza de recetas. Su intención es ir recopilando recetas en un sitio al que poder acudir siempre que quiera desde cualquier reino del mundo. Su propio libro de cocina con las recetas a su gusto y siempre a mano. Además en ese sitio, que para ella es un reino, intenta escribir recuerdos y anécdotas de su vida y de las personas que habitan en su mundo, con el paso de los años vuelve a releer (una y otra vez) algunos cuentos y con ello vuelve a vivir esos momentos.  No imagináis cuantas veces consulta la recetas del Reino, normalmente intenta unir las recetas a las personas, otras une un ingrediente a un recuerdo, otras simplemente son recetas que la enamoran y hace suyas, de su libreta. Cuando tiene una idea (o una remodelación de idea ajena) la anota en una libreta para no olvi...

Érase una vez.... Tarta de fresas y nata.

Érase una vez… Una receta que une personas. Un cuento que escribí hace la friolera de tres años para Ana Q. con una receta que siempre tengo unida al hada rubia Sonia con quien he preparado siempre esta preciosa tarta.  ¿Qué hace que las personas conecten? ¿Qué hace que surjan corrientes de afinidad sin haber hablado nunca? Pues eso es lo que ocurre en este Reino, Sonia no conoce a Ana, Ana no conoce a la Cuentista y la Cuentista no conoce a Ana. Pero la magia del Reino y de este cuento unió a las tres hace más de dos años y hoy traigo ese recuerdo. Todos sabéis que una vez nuestra Cuentista se pinchó y una gran pena llenó su cocina, también sabéis que una parte de la cura llegó a través de un reino lleno de masas y panes, un lugar en el que trataron la dolencia de nuestra pequeña Cuentista a base de harinas… Pues hoy os quiero hablar de una de las personas que utilizó la harina sanadora, Ana Qasimi. Ana entró sin quererlo (y sin saberlo) a formar parte de l...