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Mostrando las entradas etiquetadas como de cuchara
Hoy cierro el primer ciclo de "Cuentos de sal y pimienta"... Lo que con patatas empieza, con patatas acaba. Y lo hago con un broche de oro. La receta de los dos hermanos Cuentistas, su comida favorita desde la niñez, las patatas con pollo de los sábados. Me he pensado mucho poner esta receta porque es de familia, de nuestra casa, una receta sencilla y barata que nos ha acompañado a lo largo de nuestra vida y que sigue guardando el alma de mi madre y a su vez de la suya.  Estas patatas son a los hermanos Cuentistas lo que las "patatas en to crudo" son a la madre Cuentacuentos. Cedo la palabra a mi hermano, mi almohada... La persona que durante toda mi vida se ha tragado mis lágrimas, me ha protegido de los miedos y ha permanecido callado acariciando mi cara por las noches cuando lo he necesitado.  No se me ocurre mejor broche, un cuento del otro Cuentista, una receta sencilla de familia preparada por él para mí.  La foto está hecha por mí...

Érase una vez... Cocido madrileño

¡¡Qué suenen los tambores!! ¡¡Lanzad los petardos!! ¡¡Sirenas a todo meter!! ¡¡Golpead el suelo!! Aprovecharé para susurrar y que no se oiga un detallín sobre mis gustos culinarios: No me gusta el cocido y me espanta su olor. Érase una vez una madre Cuentacuentos con un problema enorme. Tenía una hijita pequeña con una boca para comer más pequeña aún. Esa pequeña hija Cuentista creció, bueno… para ser sinceros y ajustándonos a la realidad, se hizo mayor porque crecer, lo que se dice crecer, no creció mucho. Era tan mala comedora que la madre Cuentacuentos siempre relata la misma historia. “Cuenta la leyenda que siendo bebé la madre se leía novelas enteras mientras intentaba que la hijita tragara la comida. Por lo visto cuando abría la boca para protestar, la madre aprovechaba para meter una cucharada de puré corriendo, pero la pequeña no se lo tragaba, simplemente permanecía con la boca abierta y la cucharada de puré en la boca, sin tragar. Y así podía pasar un tiempo...

Érase una vez....Patatas en "to" crudo

Creo que lo justo es que la primera receta sea ésta. Es mi madre. De mi madre. Para mi madre. Toledanos todos en la familia, el final de la palabra nos lo comemos porque somos así. TODO se convierte en TO. Aunque puede parecer una receta para estómagos resistentes por los ingredientes picantes... no lo es, al cocer todo en crudo se suaviza muchísimo. Es una receta de la posguerra, nada que ver con la cocina moderna actual, se trataba de calentar el cuerpo y consigue perfectamente su misión. Mi madre las prepara para ella y solo para ella, nadie más las come en casa. La primera vez que las cociné fue para poder ponerla en el blog y las seguiré preparando a partir de ahora, debe ser que con la edad me voy pareciendo cada día más a ella....  Como bien dice el nombre de la receta, todo va en crudo y todo va junto. He oído decir a mi madre unas 1500 millones de veces que comería esto todos los días de su vida y así lo hizo durante un tiempo. Con 8 años tenía una cacero...