Bueno, pues ya estamos a viernes y os traigo otro truco de "Abracadabra" para que podáis usarlo con las galletas de chocolate y menta del martes. Érase una vez... un rollo de papel de cocina que estaba llegando a su fin. El cartón que sujeta el papel era consciente de que iba a terminar en la basura, doblado y roto... siempre ocurría lo mismo. Hasta que un buen día nuestra Cuentista vio en internet una utilidad estupenda para que nuestro cartón nos echara una mano en la cocina. ¡Podía servir como molde de galletas! Ese cartón despechado y triste se iba a convertir en la mejor ayuda para conseguir galletas preciosamente redondas, a cortarlas con facilidad y a conservar la masa que nos sobra. Las masas de galletas suelen ser blandas y con el frío del frigorífico se endurecen, aprovechando esto debemos seguir unos pasitos muy sencillos y conseguiremos galletas preciosas sin apenas esfuerzo. Primero y una vez terminada la masa, colocamos un papel film e...
Érase una vez... Una madre que siempre echaba la cantidad correcta de sal en la comida y contaba cuentos maravillosos a sus hijos por la noche. Al anochecer cuando el padre se iba a trabajar, acostaba a sus dos hijitos con ella, uno a cada lado mientras decía: “¿Queréis que os cuente un cuento de sal y pimiento?” Muchísimos años después me gustaría mezclar esos ingredientes y compartir con vosotros el gusto por la cocina y los cuentos de la vida.