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Mostrando las entradas etiquetadas como trucos

Érase una vez... Rollito de galletas.

Bueno, pues ya estamos a viernes y os traigo otro truco de "Abracadabra" para que podáis usarlo con las galletas de chocolate y menta del martes. Érase una vez... un rollo de papel de cocina que estaba llegando a su fin. El cartón que sujeta el papel era consciente de que iba a terminar en la basura, doblado y roto... siempre ocurría lo mismo. Hasta que un buen día nuestra Cuentista vio en internet una utilidad estupenda para que nuestro cartón nos echara una mano en la cocina. ¡Podía servir como molde de galletas! Ese cartón despechado y triste se iba a convertir en la mejor ayuda para conseguir galletas preciosamente redondas, a cortarlas con facilidad y a conservar la masa que nos sobra.  Las masas de galletas suelen ser blandas y con el frío del frigorífico se endurecen, aprovechando esto debemos seguir unos pasitos muy sencillos y conseguiremos galletas preciosas sin apenas esfuerzo. Primero y una vez terminada la masa, colocamos un papel film e...

Érase una vez... Congelar masa de pizza casera.

Bueno... aquí estamos con otro truco de magia para acompañar al pulpo y que no se sienta tan solito.  Me consta que Pablo sufre mucho por él desde que se me ocurrió apalear, escaldar y buscar el tentáculo del pobre animalito para no comprar hembras desovadas... Para que esté más contento he decidido traer compañía para él.  ¡Abracadabra! Érase una vez una Cuentista sin criterio para las medidas...  Si sabía que venía gente a cenar a casa se activaba con un resorte que lleva colocado en la cabeza y se lanzaba de bruces a la cocina.  No exagero mucho si reconozco que el frigorífico de la Cuentista suele estar bien surtido siempre... se puede encontrar de todo (hasta botellitas de óxido de nitrógeno como bien dice Leo Harlem en su monólogo). Pues bien, me encanta hacer pizza casera y cuando enloquezco preparo masa para todo el planeta. Hoy os traigo un truco estupendo para guardar lo que sobra en el congelador y tenerlo preparado para usar en la s...

Érase una vez... Tomates y tomata.

Había una vez un pueblo soleado y apacible… escondido en los montes de Toledo, rodeado de huertas, viñedos y olivos. Las casitas blancas estaban hechas de piedra encalada para que el calor del verano no entrara en el interior. Al caer la tarde, la mujer de la casa salía con un cubo a refrescar el suelo del umbral de la puerta, una vez mojado el suelo sacaba una silla y su cesto de labor para hacer los deshilados que más tarde bordaría para hacer sábanas, manteles y servilletas de “Lagartera”, todo ello para preparar el ajuar que entregaría a su hija el día que se casara. El pueblo del que hablo es por supuesto el de nuestro zagal y padre de la Cuentista. En su momento os hablé de ambos el día que preparé las deliciosas almejas en su jugo . Los veranos de mi niñez están repletos de recuerdos en ese pueblo, sentada en esas sillas a la puerta de casa viendo bordar a las mujeres mientras esperaba la hora para irme a pasear con mis amigas. Comer un fresco tomate con sa...

Érase una vez... el pulpo

Érase una vez… Una Cuentista que se quiso convertir en bruja por un día. Decidió construir una casita pequeña en el Reino, dentro de ella quería guardar trucos que se iba encontrando cuando salía a pasear por la aldea y los bosques…  Los habitantes del reino guardan tesoros que comparten con ella y no quería perderlos, si en algún momento alguien necesita uno de ellos… sólo tiene que entrar en la pestaña mágica "Abracadabra" y buscar. Poco a poco nuestra Cuentista irá guardando la magia en la casita y si las estrellas se  alinean y aprende cómo... abrirá una pestaña en la parte superior para que sea más sencillo encontrar todo.   He querido abrir este espacio con un cuento de miedo: ¡¡EL TERROR DE LA COCINA !! Cocer pulpo tiene el don de provocar temblor de piernas y miedo en los huesos, lo mejor es probar el método que más nos guste y mantenerlo. Os traigo varios sistemas muy sencillos para que la carne de un pulpo nos quede tierna. Lo primero...

Érase una vez... Aceites y aliños.

En realidad es difícil saber el momento exacto en el que uno empieza a aficionarse a algo. Nuestra Cuentista no sabría decir cuándo o qué la llevó a tomarse la cocina como algo más que una obligación diaria. Pero muchísimas veces ha pensando que se animó a hacerlo por un comentario que hizo su cuñada Sonia una noche, hace muchos años y que recuerda muy a menudo: “Aliña tú la ensalada porque siempre las dejas perfectas, tienes muy buena mano con ellas” Me encantan las ensaladas y menos mal… porque he pasado la mitad de mi existencia a dieta. Me encanta comer y me encanta picotear con una cerveza fresca. Y eso tiene sus consecuencias. Mis ensaladas son épicas, me encanta desde la mixta hasta la gourmet más gourmet y tengo una colección de aliños tremenda en uno de los cajones de mi cabeza. Todo ello nos lleva a la entrada de hoy. No traigo una receta “receta”. Hoy traigo un juego de aliños por varios motivos… Se acerca el verano y apetecen comidas m...

Érase una vez... Alimentos de abril

Bueno, vamos a ver si consigo ir preparando una lista mensual con todo lo que nos podemos encontrar de temporada cada mes. Así tendremos una guía para ir al mercado y comprar bien. Una lista que podremos consultar siempre que queramos. Abril nos trae uno de los mejores meses en variedad de todo el año, pescados de mar, verduras, hortalizas... el apogeo de la primavera nos llena de colores el mercado y las floristerías. Alto. Stop. La floristería estará llena de flores y de PLANTAS AROMÁTICAS. Yo, que soy una valiente (o una ilusa) he decidido llenar mi pequeño balcón de macetereos con aromáticas, en la foto de la entrada podéis apreciar que mi perejil empieza a necesitar una poda, los ramajos largos que salen por arriba son del orégano que tapa la salvia, al tomillo, al tomillo limonero, y a la menta que se medio ve al fondo... tengo el balcón llenooooooo.  Y me encanta.  Cocinar y poder coger una ramita para añadirla a tu plato es una maravilla. Éra...