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Érase una vez... Costillar de cerdo al horno.

Reabro “Cuentos de sal y pimienta” después de las vacaciones de verano con la otra parte de la madre Cuentacuentos. Érase una vez un padre que se iba a trabajar por las noches y dejaba a sus dos hijitos acostados en su cama… deseando escuchar los cuentos de su mamá mientras se dormían. Y es imposible hablar del marido Cuentacuentos y pasar por alto su pueblo y las historias que salen de ahí, toda mi niñez está unida a esas calles porque he pasado muchos veranos “a la verano azul”  en él. EL PRIMER CUENTO Érase una vez un niño que nació y vivió los primeros años de su vida en un pueblo muy pequeñito de Toledo. Cuenta la leyenda que el nombre del pueblo se debe a un moro que vivió por aquellos lares y tenía por nombre Alejo. Las Navas del moro Alejo y la manía que tenemos en Toledo de acortar las sílabas hicieron que “Las navas del moro Alejo” se convirtiera con el paso del tiempo en Navalmoralejo. El pueblo está metido entre los montes de Toledo, rodead...

Érase una vez... Patatas de triple fritura

Bueno… puede parecer que unas patatas fritas no necesitan receta y que no son merecedoras de un cuento. Puede parecer que no tienen nada de especial. Os equivocáis. Érase una vez una joven Cuentista, que vivía en la tranquilidad de su Reino. La muy ilusa estaba convencida de que jamás tendría hijos porque su instinto maternal era completamente nulo, estaba atrofiado. Tenía un dicho : Me considero una persona feliz y afortunada en la vida y aun así sufro y paso penas. No quiero tener un peque y que en el mejor de los casos y siendo tan afortunado como yo, tenga que pasar dolores, desamores y los sufrimientos inevitables que conlleva vivir… Hay que ser muy responsable y educar a un hijo es complicadísimo. Era tan responsable  y madura que se creía sus palabras. Se sentía en posesión de la verdad. Pero transcurrieron los años, muchos años que trajeron grandes cambios… el mayor de todos ellos fue que un día Ismael llegó a su Reino. Y desde entonces su vida s...
Hoy cierro el primer ciclo de "Cuentos de sal y pimienta"... Lo que con patatas empieza, con patatas acaba. Y lo hago con un broche de oro. La receta de los dos hermanos Cuentistas, su comida favorita desde la niñez, las patatas con pollo de los sábados. Me he pensado mucho poner esta receta porque es de familia, de nuestra casa, una receta sencilla y barata que nos ha acompañado a lo largo de nuestra vida y que sigue guardando el alma de mi madre y a su vez de la suya.  Estas patatas son a los hermanos Cuentistas lo que las "patatas en to crudo" son a la madre Cuentacuentos. Cedo la palabra a mi hermano, mi almohada... La persona que durante toda mi vida se ha tragado mis lágrimas, me ha protegido de los miedos y ha permanecido callado acariciando mi cara por las noches cuando lo he necesitado.  No se me ocurre mejor broche, un cuento del otro Cuentista, una receta sencilla de familia preparada por él para mí.  La foto está hecha por mí...

Érase una vez.... Tarta de queso

Érase una vez una familia de Cuentistas que vivía en Madrid y cuando tenía tiempo libre cogía carretera y manta y se iban a Cantabria a descansar del ruido, el tráfico y los agobios de Madrid. Hace años, la mamá Cuentacuentos compró una pequeña casita en Luena, la restauró y aunque al principio tenía pocas comodidades (mas bien ninguna) los hijos Cuentistas subían con sus amigos a disfrutar del silencio, los árboles y el verde. Recuerdo perfectamente un fin de semana de invierno sin luz y sin calefacción. Hacía tanto frío que para intentar dormir se arroparon con todas las mantas, abrigos, bufandas y todo “lo de tela” que encontraron por la casa, utilizaron hasta las servilletas de cocina. Durmieron poco ya que solo podían dejar fuera de la montaña de ropa la parte de la cabeza que llega hasta la nariz y eso porque suele ser necesaria para respirar. Ahora la casa tiene luz, demos gracias a las compañías eléctricas por algo, no todo van a ser críticas hacia ellas… ...

Érase una vez... Agua de tomate

"Pica en la lengua mami". Esas fueron las palabras que dijo el hijo de la Cuentista el día que el agua de tomate tocó su lengua por primera vez. "Son las segundas mami". Esas fueron las palabras que dijo el hijo de la Cuentista unos días después cuando colocó por orden de preferencias sus platos favoritos. Que son, en estricto orden de mejor a menos mejor: Un plato de patatas fritas. El agua de tomate. Una bolsa de "fantasmicos". Alguna vez nuestra Cuentista ha comentado lo absurdamente terca y cabezota que es. Pues bien, el agua de tomate es una de las recetas que más quebrantos le ha costado, ha tenido que tirar de Pablo, Seoane y de todas las personas que conoce que tienen mucha conexión con la física y los experimentos. Y lo peor de todo es que se ha tenido que rendir. Ha conseguido hacer la receta de una manera fácil… pero no es la que quería. Con el cambio hemos ganado todos, pero su tozudez y orgullo han perdi...

Érase una vez... El brownie.

En un tiempo muy, muy lejano… existía una Cuentista. Sus padres acababan de comprar un microondas, un aparato eléctrico que, por lo visto y haciendo uso de algún tipo de embrujo o sortilegio, calentaba los alimentos en un tiempo  increíblemente  corto. Dicho aparato traía en la caja un libro de recetas para cocinar. Nuestra pequeña Cuentista no sentía ningún interés por la cocina en aquellos tiempos, pero una receta llamó su atención: Un brownie. Ni corta ni perezosa pidió a la madre Cuentacuentos que comprara los ingredientes y se puso a ello. Sencillo, limpio y delicioso. Lo repitió varias veces y todas quedaron perfectas…  Un buen brownie debe quedar crujiente en la corteza y “jugoso en el centro”, jamás debe parecer un bizcocho seco de chocolate con nueces. Con la magia de las ondas del aparato y esa receta siempre quedaba perfecto. Pero el interés de nuestra Cuentista decayó. El tiempo siguió su curso. Pasaron los años, el aparato se rompió y...

Érase una vez... Vuestras ratatouille.

Érase una vez un precioso Reino en el que habitaban seres de todas las clases.  Unos eran buenos, otros traviesos, había algún ogro malicioso…pero la mayoría coincidía en algo: Preparaban los platos que la Cuentista del Reino buscaba y cocinaba para ellos. Además, había alguno que se animaba a enviar los resultados de sus logros. Hoy toca ver vuestras ratatouille. Todos habéis coincidido en lo mismo, el olor que llena la cocina mientras se hornean las verduras con el aliño y las hierbas. Para mi absoluto orgullo la habéis preparado de distintas formas. Muchos de vosotros no sabréis que tenemos a nuestra propia Rapunzel entre los habitantes del Reino, Isabel es dueña de una maravillosa y larga melena rizada… no se deja ver mucho porque vive en la vecina aldea de Talebook y normalmente suele encontrarse por allí con nuestra Cuentista. Y allí, en la aldea de Talebook, dejó nuestra Rapunzel particular la fotografía de su ratatouille y sus co...