martes, 29 de julio de 2014

Érase una vez.... Tarta de queso


Érase una vez una familia de Cuentistas que vivía en Madrid y cuando tenía tiempo libre cogía carretera y manta y se iban a Cantabria a descansar del ruido, el tráfico y los agobios de Madrid.

Hace años, la mamá Cuentacuentos compró una pequeña casita en Luena, la restauró y aunque al principio tenía pocas comodidades (mas bien ninguna) los hijos Cuentistas subían con sus amigos a disfrutar del silencio, los árboles y el verde.

Recuerdo perfectamente un fin de semana de invierno sin luz y sin calefacción. Hacía tanto frío que para intentar dormir se arroparon con todas las mantas, abrigos, bufandas y todo “lo de tela” que encontraron por la casa, utilizaron hasta las servilletas de cocina. Durmieron poco ya que solo podían dejar fuera de la montaña de ropa la parte de la cabeza que llega hasta la nariz y eso porque suele ser necesaria para respirar.

Ahora la casa tiene luz, demos gracias a las compañías eléctricas por algo, no todo van a ser críticas hacia ellas…

Ya conocéis a la protagonista de éste cuento, es Sonia. La cuñada de la cuentista y hacedora del riquísimo cocido madrileño.
Vaya por delante que Sonia es una de las personas más miedosas del mundo.

No queda más remedio que describir un poco el entorno de la casa de la mamá Cuentacuentos para poner las cosas en contexto. Voy a tratar de explicarlo bien porque es necesario imaginar el escenario para entender lo que pasó esa noche marcada por la niebla.

Es una casita pequeña. Desde la puerta lo que se ve realmente es un trozo del camino y detrás de él una pared de piedra recubierta de flores, un laurel de cuatro metros de altura y plantas.

Por la forma montañosa del terreno, no se puede ver quién llega hasta que no lo tienes relativamente cerca.

Por esas casualidades de la vida, en la fachada de la casa había una farola intermitente. De vez en cuando se apagaba y dejaba todo a oscuras, la noche solo quedaba iluminada por la luz que salía de las ventanas.
Y por esas mismas casualidades de la vida… el hermano de la Cuentista y su mujer Sonia tienen perro: Gus.

En zona de montaña sacar al perro solo requiere abrir la puerta, que el perro salga y esperar en el umbral a que vuelva tranquilamente de su paseo.

Una vez descrito todo esto… nos vamos a la noche en cuestión. Una preciosa y blanca niebla cubría el valle y los robles esa noche. Sonia decidió sacar a Gus y por algún extraño motivo el perro no quería alejarse de la casa.

A los pocos minutos Gus empezó a gruñir asustado, mirando hacia la curva del camino, con el cuerpo en tensión, en ese momento, un sonido de pasos y arrastre llegó a Sonia desde la izquierda. El gruñido de Gus, la niebla rodeando todo y el sonido de pasos hizo que todo el vello del cuerpo se le erizara.

De repente una silueta empezó a formarse desde la curva, una sombra oscura y compacta de paso renqueante. Sonia, con el miedo en el cuerpo, pudo apreciar que la figura llevaba una guadaña sobre el hombro y tiraba de una cuerda y sintió que la parca había llegado. La muerte estaba delante de la casa y venía a por ella. Y en ese preciso instante la farola se apagó.

No quiero imaginar la cara que debió poner.

Cada vez que Kiko intenta describir la expresión de Sonia pensando que era “el señor muerte” acercándose para llevarla a otros mundos, siempre se troncha de risa y no puede explicar bien la cara de absoluto terror de Sonia.

Años después se sigue recordando el episodio por la zona. Con el tiempo la historia se ha convertido en leyenda, la leyenda en mito y se sigue relatando delante de la chimenea. Y por supuesto Kiko sigue doblándose de la risa al recordar la cara de Sonia.


Y la receta de hoy tiene su propia historia, porque en uno de esos viajes conocimos un restaurante al que seguimos yendo bastante en Vega de Pas. La primera vez que probamos su tarta de queso nos enamoró inmediatamente.

Una tarde, después de comer, nos sentamos en una terracita en la plaza a tomar un café. Caía la noche y recuerdo perfectamente un comentario de Sonia (la parca no se la llevó): Solo por ésta tarta ya merecería la pena vivir aquí.

Unos años después eso se convirtió en realidad y unos años "más después" aquí tenéis la receta de la tarta, cortesía de Sonia (ya sabéis... la de la parca).

Y hoy es el cumpleaños de Sonia y si al levantarme de la cama miro al otro lado del pasillo puedo verla. Tengo la inmensa suerte de tenerla en casa conmigo hoy... de poder celebrarlo juntos, sin tener que tirar de teléfono.

Mi cuento de hoy es para ti chivilla. FELICIDADES.


De la despensa:
Para la base:

1/2 paquete de galletas tipo Digestive.
80 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
Para la tarta:

400 gr. de leche condensada.
250 gr. de queso Philadelphia. 
Zumo de dos limones.
Mermelada de fresas. 

Manos a la obra:
1. Deshacer las galletas con los dedos o machacadas con el mazo del mortero.
2. Mezclar las galletas con la mantequilla y colocarlas en un molde de base desmontable de 26-28 cm de diámetro. (O lo que tengáis que os pueda servir, yo pongo lo "políticamente correcto".
3. Batir el queso con la leche condensada utilizando el brazo de la batidora de toda la vida.
4. Añadir el zumo de los limones para que la mezcla se espese. Es inmediato. 
5. Verter la mezcla sobre la base de galletas que tenemos en el molde y guardar en el frigorífico. Necesita como mínimo un par de horas.
6. Una vez cuajada, echar la mermelada por encima. 

Moraleja: Yo no usé mermelada, puse en un cazo los ingredientes del coulis sin batir, con las fresas en trocitos y lo dejé cociendo a fuego lento hasta que espesó a mi gusto.

Y colorín, colorado... ésta receta se ha acabado.



21 comentarios:

  1. Otra rececuento del que disfruto como probador, nunca la he hecho porque de eso se encarga Sonia Wikimaster Esquivaparca.
    Sobre la historia, qué puedo añadir, nos falta la versión de Gus. Sospecho que el perro, Kiko y la compañía eléctrica de la farola estaban compinchados para asustar a Sonia, cosa por otro lado no demasiado difícil (es que es muy pequeña).
    Te quiero, rebonilla, dentro de un rato te lo diré otra vez a 400 kilómetros de móvil.

    ResponderEliminar
  2. Esto... ¿Desde cuándo la marca de los ingredientes es esa? ¿No es la cuentista un tanto egocéntrica en ese asunto?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desde que alguien escribió en un comentario que "¿Cuánto te paga **** en publicidad?"

      ¿Sabes quién fue? Sí.... Tú.

      :)

      Eliminar
    2. Aquí hay gato por liebre. ¿O no era así el refrán?

      Eliminar
  3. Felicidades chivilla.

    Acabo de hacer lo que he puesto en el cuento.

    He cruzado el pasillo, he mirado y visto que habéis unido las camas y los peques duermen contigo. Os he arropado con la sábana y he cerrado la puerta.

    ¡¡¡A besos os hubiera comido!!!

    ResponderEliminar
  4. Pues , con tanto cuento , tanto miedo , la guadaña , el perro y esa tarta con tan buena pinta , se pierde lo fundamental: ¡¡Felicidades cuñada de la Cuentista!! Si estás en Santander lo pasarás bien seguro y te irás con unos kilos de más !!!.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No te lo vas a creer Seoane... pero hoy teníamos intención de ponernos a dieta unos días.

      No ha sido posible.

      :P

      Eliminar
  5. Estimada señora Blázquez, me dirijo a usted con motivo de su taitantos cumpleaños. Felicidades, le deseo que pase un día estupendo. Seguro que la señora Cuentista le prepara un gua de tomate delicioso o algo riquísimo cortado en brunoise. ¡Qué suerte la suya!

    El cuento es buenísimo. Si yo fuera Kiko también estaría "muerto de risa". ¿Han probado a celebrar el día de la guadaña? Con disfraces e interpretación de los hechos... Sería divertido. Si lo deciden llámenme, yo puedo encender y apagar la bombilla tenebrósamente, Uuuuuuu ;P

    Señora Cuentista, me dirijo ahora a usted con motivo de la receta; otra que no cae en casa por motivos evidentes, el queso y yo, esos grandes enemigos. Siempre lo he dicho, me gustaría que me gustara el queso, valga la rezumbancia, pero no es así. Para los que les gusta el queso debe ser deliciosa, la pinta es estupenda y la foto una preciosidad, está usted a un nivel level señora Cuentista.

    Saludos cordiales y de nuevo felicidades. Se despide atentamente el cocinero novato que sabe hacer tarta de manzana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimado cocinero novato. NO SE LO PERMITO.

      Esta receta tiene que hacerla para su hijo y para su familia... si no quiero comerla usted, me parece bien.

      Pero negar esta delicia a su retoño es una crueldad imperdonable. QUIERO FOTO.

      Eliminar
    2. Donde hay patrón no manda marinero.

      ¡A SUS ÓRDENES SEÑORA CUENTISTA!

      Eliminar
  6. Muchas felicidades Sonia. Que bonito es esto, cada vez estoy más contento de haber ido al curso de informática.
    Me siento parte de todo y estoy aprendiendo de todo. Creo que se cual es el sitio de la tarta de manzana, debe ser la del restaurante que hay en la plaza, Frutos.
    La cocinera es maravillosa y su cocido montañés es de los mejorcitos, por supuesto que esta tarta voy a prepararla ya mismo, se deshace en la boca. Creo que la hago hoy porque se me ha antojado.
    Gracias por la receta y felicidades otra vez.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí Nando, ese es el restaurante... el de la plaza y estoy totalmente de acuerdo contigo sobre la cocinera.

      El cocido montañés está buenísimo y las croquetas son para caerse al suelo y morir feliz con una en la boca.

      Pero la tarta es de QUESO... la de manzana es otra.

      :P

      Eliminar
  7. Muchisimas felicidades a Sonia, cuñada de la cuentista. La tarta, una pinta estupenda...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡¡¡Y está buenísima!!!!

      De las favoritas de la familia sin duda.

      Gracias Rosario

      Eliminar
  8. Felicidades cuñada!! Lo del "dia de la guadaña" me parece una buena propuesta Cocinero novato, y con la excusa, una buena comilona!!
    Los sustos a Sonia son un clásico en esta familia, sobretodo por mi parte, pese a que me han frenado muchas veces por temor las consecuencias cardiacas...;)
    De la receta poco diré, como ya sabéis, no tengo criterio y me como lo que sea, pese a ello, esta tarta está muuuuy buena.
    Salud!

    ResponderEliminar
  9. Ahora entiendo Danielo porque te haga dado por correr, no me extraña, con semejantes manjares de la cuentista uno tiene que hacer ejercicio.
    Querida cuentista, no he podido resistirme a probar esta receta y este mediodía la hice. La acabamos de probar sin echar la mermelada y está deliciosa. Yo le echaré una mermelada casera de albaricoque, cosecha propia de nuestro albaricoquero. La foto, más tarde.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siento no haber contestado antes... tengo la casa con personitas a las que quiero muchísimo y entre el ordenador y pasar tiempo con los que normalmente tengo lejos.... ganan ellos.

      Tengo la foto de tu tarta y tiene una pinta de que me hace babear.

      Gracias guapoooooooo.

      Eliminar
    2. Por cierto Danielo corre porque está con la pitopausia... nada que ver con lo que come en casa.

      ;P

      Eliminar
  10. Hola a todos!!!!!!
    Bueno, ante todo quería daros las gracias por vuestras felicitaciones, sobre todo viniendo de tan buena gente, y para continuar tengo que decir, que sí, que es verdad, no es un cuento chino. Pero lo que la cuentista no dice, es que cuando Gus comenzó a gruñir, no lo hizo así en plan,¡¡¡ no te preocupes que yo te defiendo!!!, noooo, se puso a gruñir si, pero refugiándose detrás de mi, con lo que a mi me acojonó aún más si cabe. Y os preguntaréis, ¿por qué no corrió y se metió en la casa, si tan cerca estaba?, pues la respuesta es sencilla... los pies se me quedaron pegados al suelo, el miedo, el terror, el pavor, la angustia (imaginaos todo eso en uno) no me dejaban moverme, no podía gritar ni emitir sonido alguno. Todo esto sin haber visto aún la guadaña. Pensé, ¿un lobo, un oso...? ¿¡¡¡ UNA GUADAÑA!!!? ¿VIENE LA PARCA ?¡¡¡ nooo por favoooorr si soy muy joven!!!!...., en fin, el resto ya lo sabéis. Ahora me río, pero es verdad que pasé mucho miedo y todavía va el cachondo de Kiko y me pregunta (riéndose) ¿te he asustado?, me faltó ca...me en su pu... madre jajajaaja

    ResponderEliminar
  11. Me ha encantado el cuento y por supuesto la receta!! Me gustan mucho las tartas de queso con base de galleta y la tuya debía estar exquisita en su día... un beso enorme!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mucho Ana, estaba buenísima. Sonia suele prepararla para los concursos del cole y SIEMPRE GANA. No ha perdido en ninguno de los que se ha presentado..

      Un beso guapa...

      Eliminar