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Mostrando las entradas etiquetadas como Técnicas de cocina

Érase una vez... brioche horneado con leche

Érase una vez una casita en un río que inspira para cocinar. Y este es el resultado de esa inspiración... un brioche hecho formando bolas, en el horneado he añadido leche, azúcar y un poquito de vainilla que se queda en la base del molde y forma una capita parecida a la crema pastelera en la parte baja del brioche, esta capita endulza el pan lo justo.  He mezclado recetas de las que me gustan a rabiar y creo que me he enamorado de este dulce para siempre. Un amor para toda la vida. Hay que dedicarle su tiempo y un poquito de trabajo para bolear y formar el brioche... pero ¿acaso no es amor y trabajo lo que se necesita para que el amor sea para siempre?  Pues ya está. A querer se ha dicho. De la despensa 350 gr. de harina de fuerza o panificable (12,50 proteína) 180 gr. de leche entera 1 huevo mediano 35 gr. de azúcar blanquilla 5 gr. de sal 3.5 gr. de levadura seca (10 de levadura fresca) 45 gr. de mantequilla a temperatura ambiente. P...

Érase una vez... Mantequilla de anchoas.

Érase una vez una Cuentista que llevaba muuuuucho tiempo queriendo preparar mantequilla casera. Un buen día vio que casi todo el mundo que había preparado alguna vez la mantequilla casera la aliñaba con anchoas y coincidían en decir que era deliciosa. Y se puso manos a la obra. Es tan sencilla que no comprendía porqué había tardado tanto en hacerla, cuando estuvo hecha metió una rebanada de pan en la tostadora para probarla. La probó. En silencio esperó a que llegara el probador del Reino y solo pudo decir: "Creo que después de hacer lo que vas a probar hoy me retiro de la cocina, no quiero probar más cosas nuevas, he hecho una receta con tanto sabor y tan poco trabajo que he llegado a mi top." Menos mal que no lo prometió porque por supuesto no lo ha cumplido, he seguido probando recetas, todas las semanas caen dos o tres cosillas nuevas en la cocina de nuestra Cuentista, unas con más futuro que otras. Pero esta mantequilla hay que probarla y hay que co...

Érase una vez.... Lomo adobado.

Érase una vez un pequeño pastor que vivía en una aldea muy pequeña, su familia era muy pobre y apenas tenían para comer. Muchas veces se ha contado en casa que antes de trabajar para el señorito tuvieron una Nochebuena en la que apenas tuvieron un mendrugo de pan para cenar. En aquellos años y con los fríos del invierno era habitual que las familias hicieran “la matanza del guarro”, de ahí salían gran parte de los alimentos del año. El guarro no era otro que un cerdo ibérico que se había ido cuidando durante todo el año. Ahora el cerdo ibérico es un alimento muy valorado por su grasa, pero en aquellos años nadie quería esa raza de cerdo, se despreciaba. Todos preferían el cerdo blanco inglés porque su carne era mucho más magra. Hay que ver las vueltas que da la vida. La matanza del guarro formó parte de la infancia y juventud de nuestro pastor, tanto es así que cuando tuvo a su primera hija… conocida por todos como “ La Cuentista ”  la llevaba con él. Hoy d...

Érase una vez... La harina.

Nada… ni caso debéis hacerme algunos días. Por algún motivo que no termino de comprender me ha dado por meteros los viernes unos rollos insufribles sobre ingredientes… y hoy os toca la harina. Érase una vez una Cuentista cabezota y terca, un buen día fue a comprar harina y al ver cómo se han ido llenando las estanterías de los supermercados con todo tipo de harinas y mezclas pensó en intentar explicar las diferencias entre unas y otras. La harina es el polvo que se obtiene al moler las semillas de algunas gramíneas como el trigo, el arroz, el maíz… o de algunos tubérculos y legumbres. No me planteo hablar de todas ellas y me voy a centrar en la que más usamos en todas las casas, la de trigo. La harina de trigo está compuesta en su mayor parte por almidón (70%), proteínas (entre un 9% y un 12%), grasas, agua y minerales. La cantidad de proteína es la que hace que una harina se considere de fuerza o no. Palabras mayores, lo sé, me consta. He pronunciado las pa...

Érase una vez... Rollito de galletas.

Bueno, pues ya estamos a viernes y os traigo otro truco de "Abracadabra" para que podáis usarlo con las galletas de chocolate y menta del martes. Érase una vez... un rollo de papel de cocina que estaba llegando a su fin. El cartón que sujeta el papel era consciente de que iba a terminar en la basura, doblado y roto... siempre ocurría lo mismo. Hasta que un buen día nuestra Cuentista vio en internet una utilidad estupenda para que nuestro cartón nos echara una mano en la cocina. ¡Podía servir como molde de galletas! Ese cartón despechado y triste se iba a convertir en la mejor ayuda para conseguir galletas preciosamente redondas, a cortarlas con facilidad y a conservar la masa que nos sobra.  Las masas de galletas suelen ser blandas y con el frío del frigorífico se endurecen, aprovechando esto debemos seguir unos pasitos muy sencillos y conseguiremos galletas preciosas sin apenas esfuerzo. Primero y una vez terminada la masa, colocamos un papel film e...

Érase una vez... las palabras.

Érase una vez una Cuentista sorprendida… ¿Sabíais vosotros que la palabra “Túrmix” aparece incorporada en la R.A .E.? Nuestra Cuentista se quedó de piedra al saberlo, cuando oía a algún cocinero utilizar esa palabra en lugar de “batidora”, siempre se quedaba sorprendida y sin entender los motivos por los que utilizaba una marca comercial que además me parece un poco “de abuela”. Pues soy una ignorante… aunque empezó siendo una marca comercial, en los años 80 la Academia de la lengua aceptó “Túrmix” como sustantivo. Pasmá  me quedo algunas veces. Y ya deberíais ir conociendo un poco mi cerebro alocado… una cosa me llevó a otra y he decidido hacer un glosario con palabras que se usan en cocina para cultivar un poco nuestro mundo. En entradas de los viernes iré explicando unas pocas y esas las iré añadiendo alfabéticamente a un “diccionario”…  Si en algún momento queréis consultar una palabra, solo habrá que pinchar en la etiqueta y saldrán todas las ...

Érase una vez... Congelar masa de pizza casera.

Bueno... aquí estamos con otro truco de magia para acompañar al pulpo y que no se sienta tan solito.  Me consta que Pablo sufre mucho por él desde que se me ocurrió apalear, escaldar y buscar el tentáculo del pobre animalito para no comprar hembras desovadas... Para que esté más contento he decidido traer compañía para él.  ¡Abracadabra! Érase una vez una Cuentista sin criterio para las medidas...  Si sabía que venía gente a cenar a casa se activaba con un resorte que lleva colocado en la cabeza y se lanzaba de bruces a la cocina.  No exagero mucho si reconozco que el frigorífico de la Cuentista suele estar bien surtido siempre... se puede encontrar de todo (hasta botellitas de óxido de nitrógeno como bien dice Leo Harlem en su monólogo). Pues bien, me encanta hacer pizza casera y cuando enloquezco preparo masa para todo el planeta. Hoy os traigo un truco estupendo para guardar lo que sobra en el congelador y tenerlo preparado para usar en la s...

Érase una vez... Tomates y tomata.

Había una vez un pueblo soleado y apacible… escondido en los montes de Toledo, rodeado de huertas, viñedos y olivos. Las casitas blancas estaban hechas de piedra encalada para que el calor del verano no entrara en el interior. Al caer la tarde, la mujer de la casa salía con un cubo a refrescar el suelo del umbral de la puerta, una vez mojado el suelo sacaba una silla y su cesto de labor para hacer los deshilados que más tarde bordaría para hacer sábanas, manteles y servilletas de “Lagartera”, todo ello para preparar el ajuar que entregaría a su hija el día que se casara. El pueblo del que hablo es por supuesto el de nuestro zagal y padre de la Cuentista. En su momento os hablé de ambos el día que preparé las deliciosas almejas en su jugo . Los veranos de mi niñez están repletos de recuerdos en ese pueblo, sentada en esas sillas a la puerta de casa viendo bordar a las mujeres mientras esperaba la hora para irme a pasear con mis amigas. Comer un fresco tomate con sa...

Érase una vez... el pulpo

Érase una vez… Una Cuentista que se quiso convertir en bruja por un día. Decidió construir una casita pequeña en el Reino, dentro de ella quería guardar trucos que se iba encontrando cuando salía a pasear por la aldea y los bosques…  Los habitantes del reino guardan tesoros que comparten con ella y no quería perderlos, si en algún momento alguien necesita uno de ellos… sólo tiene que entrar en la pestaña mágica "Abracadabra" y buscar. Poco a poco nuestra Cuentista irá guardando la magia en la casita y si las estrellas se  alinean y aprende cómo... abrirá una pestaña en la parte superior para que sea más sencillo encontrar todo.   He querido abrir este espacio con un cuento de miedo: ¡¡EL TERROR DE LA COCINA !! Cocer pulpo tiene el don de provocar temblor de piernas y miedo en los huesos, lo mejor es probar el método que más nos guste y mantenerlo. Os traigo varios sistemas muy sencillos para que la carne de un pulpo nos quede tierna. Lo primero...

Érase una vez... El aceite

Érase una vez un Reino sin aceitunas… La falta de sol y la tierra arcillosa no permitían que los olivos fueran felices en esa tierra, las aceitunas no querían vivir allí. Pero nuestra Cuentista no siempre vivió en tierras arcillosas… hace muchos, muchísimos años, vivió en tierras áridas y soleadas, llenas de olivos. Mientras paseaba imaginaba sus vidas, unas vidas paralelas a las humanas… Algunos viejos olivos estaban tan retorcidos que claramente eran los abuelos de los pequeños gemelos que estaban detrás, el orgulloso padre los protegía con su sombra… oía los susurros del viento entre sus ramas y sabía que era la madre aconsejando a sus pequeños que dejaran de jugar con sus ramas o se partirían. Si las ramitas no se partían podrían crecer preciosas aceitunas y de ahí el tesoro más valioso que un olivo puede darnos: El aceite. Y de aceites os quiero hablar hoy. Los italianos tienen un dicho: para que un aceite sea bueno los olivos necesitan las tres “S” sec...

Érase una vez... Las levaduras.

Me consta que es martes, que si fuera una chica responsable habría preparado una deliciosa receta para hoy.  Pero ésta semana mi corazón me exige un giro, me chivó que quería poner la receta el viernes, por lo visto es un día especial y claro... no voy a llevarle la contraria a mi propio corazón... Al fin y al cabo este blog siempre ha estado lleno de sentimientos y así me gusta que sea. Por lo tanto.... Érase una vez… una Cuentista loca. Decidió que debía intentar explicar las distintas levaduras que podemos encontrar en las tiendas, lo que es una masa madre, los distintos tipos que hay y lo que podemos hacer con todo ello. Lo dicho… Loca de atar. Es un mundo precioso y hacer panes o masas en casa es un verdadero placer, algunos de los cuentos que os tengo preparados llevan masa madre, otras llevan levadura de panadería y creo que es bueno saber que la levadura Royal no vale…Voy a intentar hacerlo lo más resumido y menos aburrido posible… si dentro de los habitan...

Érase una vez... Técnicas de corte.

Por fin la primera entrada de "Técnicas de Cocina". Nuestra pequeña Cuentista tenía muchas ganas de empezar con este apartado de "Cuentos de Sal y Pimienta".  La Cuentista sabía que si un día decidía tragarse unas gotas de la pócima de "abracadabra, que me convierta en una gamberreta por un día", algún hada buena o duende malicioso iba a caer en sus redes e intentaría hacer que la pobre se sintiera atemorizada por el uso de expresiones como "cortar en paisana grande". Y así fue.  Antes de que el pregonero del Reino pudiera leer a todos su misiva ya teníamos comentarios dulces y bienintencionados aclarando con delicadeza lo que significa "corte paisana" o "en trozos groseros"... Aun así y a sabiendas de que ya no es necesaria esta explicación, la Cuentista ha decidido preparar unas pizarras con los cuatro cortes más utilizados en cocina.  Quedan otros y los iremos viendo poco a poco, algunos de ellos no los h...