martes, 28 de abril de 2015

Érase una vez... empanada enrejada quitapenas.


Érase una vez una Cuentista que padecía un gran mal.

Ese mal estaba provocado por el veneno de la desgana. La tristeza hizo que abandonara durante un tiempo el Reino de los cuentos. Necesitaba desaparecer del Reino y durante un tiempo se dedicó a visitar otros mundos nuevos.

Un día, mientras paseaba, reconoció el olor a pan casero, cuánto más se acercaba… más olía. Y así llegó a un reino que llamó su atención por lo amable de sus gentes y su dedicación. Todo olía a pan. Acogieron a nuestra Cuentista y curaron muchas de sus heridas con harina y masa madre. Un buen día lanzaron un reto y ella decidió aceptarlo. 

Ana Q. (de Qasimi) planteó el reto... Debían preparar una empanada y cumplir dos requisitos: la masa debía ser casera y la tapa debía estar decorada. 

Y gracias a las manos enharinadas de Ana y a su ironía chispeante volví a entrar en la cocina.

La masa, los ingredientes, el olor… cada paso que daba iba haciendo que crecieran las ganas de compartir cuentos y recetas de nuevo. Lo que crecía en su interior iba restando espacio a la desgana, las heridas deben curarse con cariño y cocinar para la Cuentista siempre ha sido un símbolo de amor, una manera de querer.

Puso la empanada en la bandeja del horno y lo cerró, tres segundos después volvió a abrirlo, hizo una foto y se la envió directamente a su hermano… en su mente ya había cuajado un pensamiento. Escribir un cuento y reabrir “Cuentos de sal y pimienta” para su cumpleaños.

Y aquí está esa empanada, os la traigo porque necesito haceros este regalo…Está desbordantemente deliciosa y tiene propiedades curativas.

Podéis hacerla con masa de empanada comprada y no hace falta que hagáis enrejado, podéis preparar el relleno y hacer una empanada “normal”. Yo os dejo la receta de la masa por si alguien se anima… o por si tenéis alguien que necesite curar sus males.

La masa que yo preparo es tipo pan, no es hojaldrada, los bordes quedan crujientes como colines y si os atrevéis con el enrejado (es más sencillo de lo que parece)… con cada barrita disfrutaréis muchísimo porque quedan como grissinis italianos.

De la despensa:
Para la masa:



600 gr. harina de fuerza.
300 gr. de agua.
5 gr. de levadura de panadero (o 15 gr. de fresca).
10 gr. de sal.
40gr. aceite (a ser posible que sea de la fritura del relleno).

Para el relleno:

1/2 pechuga de pollo.
1 paquete de bacon en trocitos.
1 cebolla mediana (o 1/2 grande).
150 gr. de queso picón (azul, roquefort, Tresviso).
80 gr. de orejones (a veces la hago con dátiles deshuesados).
2 cucharadas de piñones.
1/2 manzana.
Sal y pimienta.

Manos a la obra:
Preparación de la masa:
1. Mezclar todos los ingredientes secos en un recipiente grande. En el centro hacemos un pocito y echamos el agua. Vamos mezclando de fuera para dentro la harina con el agua. La levadura la ponemos directamente con los demás ingredientes si es seca, en el caso de utilizar levadura fresca tendremos que diluirla primero en medio vasito de agua tibia y echarla en el pocito junto con el resto del agua. El aceite lo tenemos reservado.

2. Amasamos en intervalos de 2 minutos con descansos de 10 minutos, a mano, con robot o con Thermomix, tantas veces como sea necesario, hasta que la masa esté fina y elástica. 

3. Hacemos una bola con la masa y la dejamos doblar el volumen.

4. Cuando la masa haya fermentado escurrimos algo de aceite del relleno, llegamos hasta los 40 gr. con aceite crudo y amasamos hasta que se incorpore. 

5. Dividimos la masa en dos partes y reservamos una para la tapa.

6. Estirar la masa dándole la forma que queramos, echar el relleno (una vez que haya perdido el calor), poner la tapa y pintar con huevo batido.

SI LA TAPA VA A SER ENREJADA CON AGUJEROS NO HACE FALTA PINCHAR LA MASA. EN CASO CONTRARIO CONVIENE PINCHARLA CON UN TENEDOR PARA QUE SALGA EL VAPOR Y NO SE RECUEZA.

7. Precalentamos el horno y horneamos la empanada a 210º (calor arriba y abajo, sin aire) durante 20 minutos (OJO CON LOS HORNOS, CADA UNO ES UN MUNDO, VIGILAD LA EMPANADA). Al cabo de ese tiempo, sacar del horno y dejar enfriar sobre rejilla si es posible. 


Preparación del relleno:
1. Picar la cebolla y el pollo (yo uso un robot porque mi carnicero no pica carne de pollo).

2. En una sartén grande echar la cebolla picada, añadir sal (ojo con la cantidad, los quesos azules salan mucho y con el calor se potencia la sal que tienen) cuando esté transparente añadir el pollo y  el bacon. Cocinar hasta que el pollo pierda el color a carne.

3. Añadir el queso desmenuzándolo antes para que se reparta bien. Remover un poco para que el queso se funda.

4. Picar los orejones (o los dátiles deshuesados) y la manzana. Echarlo todo en la sartén,  un par de vueltas y retirar del fuego.

5. Cuando el relleno esté en la masa se reparten los piñones por encima.

Moraleja: La empanada de la foto es la quitapenas auténtica, la que hice esa noche para el reto que me habían presentado. 

Y colorín, colorado.... ésta receta se ha acabado.

viernes, 24 de abril de 2015

Érase una vez... Bizcocho de chocolate.


Érase una vez una princesa cuya Sonrisa Alegre Robaba Almas.

Atrapaba a todo aquél que osaba acercarse a ella y como nuestra Cuentista no estaba avisada sobre el gran peligro que suponía… se acercó y quedó atrapada por el encanto de su sonrisa, la muy ilusa permitió además que se acercaran los miembros de su familia y ahí quedaron enredados también.

Debería haberse dado cuenta de que si separaba las primeras letras de cada palabra se formaba su nombre: SARA.

Un día en el que la Cuentista estaba muy nerviosa, escuchó unas palabras mágicas que intenta aplicar desde entonces cuando nota que el humo de la impaciencia sube desde su estómago:

   - ¿No podrías ser un poco más Sara? Pon un poco de ella en tu vida.

Hay que reconocer que es maravillosamente optimista y alegre, un espíritu volador que sonríe e ilumina a los que tenemos la suerte de estar cerca a menudo. Tanto es así que ha conseguido que nuestra Cuentista asista a sus clases de zumba varias noches a la semana y salga sonriendo después de una hora de romperse la vida bailando hasta las tantas de la noche…

El bizcocho que traigo hoy lo preparó ella para que el mayor de sus hijos, Hugo,  lo llevara al cole. Hugo es el amiguete del hijo de la Cuentista y cuando éste probó el bizcocho llegó a casa hablando de lo buenísimo que estaba y queriendo que yo lo preparara en casa.

A lo largo del último año Sonrisa Roba Almas me ha pasado la receta varias veces y por fin hoy, que es su cumpleaños, he decidido preparar y compartir el bizcocho con todos vosotros. 

Pero tened cuidado… lo delicioso que está y el espíritu que acompaña todo lo que ella toca os puede robar el alma…

Felicidades Sara, gracias por ser.

De la despensa:

3 huevos.
El peso de los huevos en harina.
El peso de los huevos en azúcar.
El peso de los huevos en chocolate en polvo (cacao).
El peso de los huevos en mantequilla.
1/2 sobre de levadura química Royal.

Manos a la obra:
Precalentar el horno a 170º. Calor arriba y abajo.
1. Pesar los huevos para saber qué cantidad del resto de los ingredientes se necesita. Suele rondar los 150 gramos.
2. Batir los huevos con el azúcar.
3. Añadir el cacao y mezclar.
4. Tamizar la harina con la levadura, añadir a la mezcla e integrar todo.
5. Poner la mantequilla en un cazo, calentar y cuando se haya fundido la mitad retirar del fuego para que el resto se derrita con el calor residual. Echar a la mezcla anterior y batir.
6. Echar la mezcla en un molde previamente embadurnado con mantequilla y hornear con ventilador entre 20 y 30 minutos a 170º. Tendréis que pinchar con la punta de un cuchillo o un palillo para comprobar si está horneado, cuando salga limpio... estará terminado.

La cantidad de "masa" no es muy grande por lo que los tiempos de horneado dependerán del molde. Yo elegí uno redondo de 26cm. de diámetro, con 20 minutos fue suficiente.


Y colorín, colorado... ésta receta se ha acabado.


martes, 21 de abril de 2015

Érase una vez... Las levaduras.


Me consta que es martes, que si fuera una chica responsable habría preparado una deliciosa receta para hoy. 

Pero ésta semana mi corazón me exige un giro, me chivó que quería poner la receta el viernes, por lo visto es un día especial y claro... no voy a llevarle la contraria a mi propio corazón... Al fin y al cabo este blog siempre ha estado lleno de sentimientos y así me gusta que sea. Por lo tanto....

Érase una vez… una Cuentista loca.

Decidió que debía intentar explicar las distintas levaduras que podemos encontrar en las tiendas, lo que es una masa madre, los distintos tipos que hay y lo que podemos hacer con todo ello. Lo dicho… Loca de atar.

Es un mundo precioso y hacer panes o masas en casa es un verdadero placer, algunos de los cuentos que os tengo preparados llevan masa madre, otras llevan levadura de panadería y creo que es bueno saber que la levadura Royal no vale…Voy a intentar hacerlo lo más resumido y menos aburrido posible… si dentro de los habitantes del reino hay algún químico o biólogo… ruego perdonen a esta alocada Cuentista…ya purgaré mis pecados.

Las levaduras son unos hongos que provocan que una masa se esponje y aumente su volumen. Conviene diferenciar mucho muchísimo entre dos grandes tipos que podemos confundir: Química y biológica… y luego están los prefermentos.

La levadura química es lo que conocemos como “levadura Royal”, está hecha sobre una base de bicarbonato sódico y se suele usar sobre todo para repostería. En realidad no es una levadura, es un impulsor o gasificante, nuestras abuelas llamaban a estos polvos "gaseosas". 

La única diferencia entre el gasificante Royal (mal llamado "levadura") y las gaseosas o gasificantes que vienen en dos sobrecitos es el momento en que empiezan a actuar. Royal consiguió una fórmula química que consigue que su compuesto actúe con el calor del horno. En el caso del que viene en dos sobres empieza a actuar cuando se mezclan los dos componentes separados.

La levadura biológica es lo que llamamos levadura fresca o levadura de panadería. Ambas, hoy día,  las podemos encontrar en la mayoría de las tiendas. Su cultivo es industrial a partir de cepas seleccionadas de la levadura de cerveza.
La levadura fresca o prensada se comercializa en pastillas, normalmente de 25gr y la encontraremos en las zonas de frío de las tiendas, debemos guardarla en el frigorífico cuando lleguemos a casa. La fecha de caducidad no suele ser muy larga por lo que podemos congelarla y usarla cuando lo necesitemos. Con la congelación pierde parte de su potencia y tardará más tiempo en hacerse efectiva.
La levadura de panadería o seca estará en el estante de las levaduras químicas, se vende en cajas de sobrecitos individuales y hay que tener en cuenta que su concentración es tres veces mayor que la de la levadura fresca.

¡¡OJO CON LAS CANTIDADES SI ENCONTRÁIS UNA RECETA QUE ESPECIFICA FRESCA!! Si queréis sustituirla por levadura seca y echáis la misma cantidad…. Os tendréis que salir de casa o la masa os comerá…

Y llegamos a los prefermentos. Un mundo.

Los prefermentos son “fracciones” de masa que se fermentan con tiempo y se añaden como un ingrediente más a la masa con la que haremos el pan. Su principal misión es alargar el tiempo de fermentación para potenciar el sabor del cereal, alcanzar un buen equilibrio de la miga y mejorar la estructura de la corteza y resistencia al ataque de los mohos.  Es decir… son imprescindibles para hacer un buen pan.
Hoy simplemente os contaré que existen dos tipos de prefermento porque no quiero que os golpeéis la cabeza con el teclado al dormiros de aburrimiento…
Uno de los dos tipos de prefermento es el que se hace con levadura comercial y el otro es el que conocemos como "masa madre" se consigue con microorganismos de origen natural, es decir aprovechando las levaduras y bacterias naturales de la harina y el ambiente. ¡¡Ahí queda eso!!

Estoy segura de que os he dejado “pasmaos”.

Si entendéis lo que os he escrito hoy… ya tenemos casi todo el camino andado. Y estoy segura de que cuando veáis una receta  que lleve levadura de panadería no echaréis el sobrecito de levadura Royal.

Moraleja: En otra entrada os hablaré sobre los prefermentos de manera mucho más amplia... esperaré un tiempo prudencial para que se os haya pasado el dolor de cabeza que ha debido provocaros el golpe contra el teclado al quedaros dormidos. Pero volveré... y sí... es una amenaza... 




viernes, 17 de abril de 2015

Érase una vez... Recetas de lluvia y azúcar


Érase una vez un Reino de cuentos, lleno de maravillosos personajes...

Y érase una vez un corredor llamado Daniel.

En la agenda de la Cuentista pone: Daniel corre corre… Siempre he dicho que hay personas afortunadas en la vida, que viven rodeadas de personas especiales. Yo me considero una de ellas y hoy traigo un claro ejemplo de ello.

Daniel entró en nuestro reino de cuentos por casualidad, salía a correr por Santander y una buena noche corrió, corrió y tanto corrió que sin querer traspasó la realidad y entró en el Reino de la Cuentista.

En realidad la primera vez que se vieron, Daniel estaba cumpliendo una promesa que había hecho y traía una bolsa de tomates para la Cuentista de la huerta de su familia. Con los tomates ella hizo un agua de tomate que publicó en el blog y se lo regaló a él de nuevo. Y así dio comienzo nuestra relación… entre carreras y huertas.

Daniel me dijo hace mucho que echaba de menos mis cuentos y fue el primero en enterarse de que estaba escribiendo de nuevo, él escribe relatos cortos y saber que esperaba mis cuentos todas las semanas me llenaba de orgullo…

Al saber que su cumpleaños era hoy decidí hacer un huequecito permanente para él en el Reino, desde aquí nombro a Daniel Corre Corre “Caballero de la Real Orden de la Hortaliza” y honraré su memoria y la de su corcel Quino hasta el final de los tiempos en Cuentos de sal y pimienta.

De su hermoso corcel Quino y Ana, la hermosa dama que ocupa su corazón, hablaremos largo y tendido en otra ocasión… porque son merecedores de tener su propia historia…

Felicidades Caballero Daniel, otro que cae en la cuarentena de la vida… y como eres escritor he querido dedicarte un libro, un libro maravilloso sobre sentimientos. 

"Recetas de lluvia y azúcar" ha sido uno de mis últimos descubrimientos, el libro nos explica las emociones desde una perspectiva divertida, absolutamente loca y nos da las recetas para alcanzar o eliminar cada una de ellas... 

Una de las recetas del libro es sobre la gratitud y los ingredientes para aprender a ser agradecidos son:

   1. Utilizar harina de prójimo. Vale el primero que pase.
   2. Dos vasos de agua, si es de lluvia mejor.
   3. Mezclar con las manos.
   4. Añadir un pellizco de sal cósmica. Hay que buscarla en las estrellas, el viaje merece la pena.
   5. Dar gracias al sol, a la montaña, a la luz eléctrica, a los animales, a la noche....

Moraleja: Yo siempre hago arreglos a las recetas, en ésta he añadido: gracias a la huerta, a los tomates, a los pimientos, a los conejos, gracias a ti.

Y colorín, colorado... ésta receta se ha acabado.

martes, 14 de abril de 2015

Érase una vez... las galletas de los cinco platos.


…. En un tiempo no muy lejano…Unos meses antes…

Érase una vez una cuentista que un día salió a pasear por su Reino cargada con sus cachivaches de cocina y cuando caminaba entre los árboles se pinchó con uno de los cuchillos. Era un cuchillo impregnado con un veneno muy peligroso: El veneno del desánimo y la desilusión.

Una profunda pena anidó en su corazón y el desaliento se apoderó de su Reino.

La tristeza hizo que los cuentos no pudieran salir y el abatimiento quitó la alegría a nuestra pequeña cocinera.

Muchos personajes del Reino visitaron a nuestra Cuentista, escribían cartas en las que pedían que volviera e intentaban enviar pócimas y remedios que curaran su mal. Nada funcionaba.

Y ocurrió algo… algo que animó a nuestra pequeña a abrir la puerta de la cocina y volver a encender el horno… los olores de la cocina y el sonido de las cazuelas hicieron que la pena se escondiera y empezara a retroceder.

El olor a comida inundó el castillo y empezó a salir por las ventanas, los cuentos volvieron a llenar la cabeza de nuestra Cuentista dejando menos hueco al desánimo.

Y ha elegido el día de hoy con cuidado… porque hoy es el cumpleaños de su hermano… y espera que la vuelta de “Cuentos de sal y pimienta”  sea un regalo para él. 

Felicidades Pablo, las arrugas son la guarida de las emociones, entre sus pliegues se esconden secretos y cosas de valor. Para celebrar tus preciosos 40 he elegido la receta con muchísimo amor, ambos lo sabemos... espero que te guste mi regalo...

Son las galletas de nuestra infancia. 

La madre Cuentacuentos preparaba estas galletas para los cumpleaños y fechas de guardar.

Las colocaba primorosamente en una bandeja plateada, formando una pirámide simétrica y guardaba la bandeja en uno de los compartimentos del armario-librería-mueblebar del salón. El mueble en el que estaban colocadas, también simétricamente (como las galletas) todas las figuritas de bodas. El mueble estaba coronado por la talaverana, la muñeca vestida con el traje típico de Talavera de la Reina. La pobre recibió un baño en lejía para quitar el polvo acumulado y la mitad de su pelo negro se convirtió en marrón pajizo tirando a pelirrojo. Nadie sabe qué fue de ella.

La receta de las galletas de los cinco platos se llama así porque para recordar los ingredientes la madre Cuentacuentos siempre piensa en platos. Cada plato lleva un ingrediente y forman una cadena a seguir para no saltarse ningún paso.

Circulan por libros de recetas y en Internet muchas galletas parecidas, pero os puedo asegurar que ninguna sabe tan deliciosa. No apta para colesterianos y tampoco para diabetianos.


De la despensa:



(Las cantidades dependerán de la cantidad de galletas que queráis preparar)
8 cucharadas soperas bien cargadas de azúcar.
150 ml. de leche.
3 huevos.
1 bolsa de coco rallado.(unos 200 gr)
150 gr. mantequilla.
1 paquete de galletas María, preferiblemente de las cuadradas

Manos a la obra:
1. Coger 5 platos y una bandeja para ir colocando las galletas terminadas.
2. Echar dos cucharadas de azúcar en cuatro de los cinco platos.
3. Separar las claras de las yemas.
4. Batir la yemas, ponerlas en uno de los platos que tienen dos cucharadas de azúcar, echar la mantequilla en pomada y mezclar los tres ingredientes. Esto será nuestro relleno.
3. Colocar en otro plato las claras, mezclarlas con el azúcar y montar a punto de seminieve.
4. En otro de los platos mezclar el coco con el azúcar.
5. En el último plato echar la leche y mezclarla con el azúcar.

Orden de los platos:
  1. Solo galletas.
  2. Leche con azúcar.
  3. Mantequilla, las yemas de huevo y azúcar.
  4. Claras con azúcar.
  5. Coco con azúcar.
1. Se coge una galleta, se mete en la leche. Solo meter y sacar, no queremos que absorba demasiada leche y se ablande. La mamá cuentacuentos echa la galleta, pone tres dedos encima y mueve la galleta en el fondo de derecha a izquierda 1-2-3 y fuera. Es decir el proceso dura un par de segundos.

2. Se unta la mezcla de mantequilla en la galleta. Si nos hemos pasado con el baño de leche la galleta estará demasiado blanda. Solo tiene que estar mojada por fuera.

3. Se coge otra galleta y se pasa por la leche. La colocamos cerrando el sándwich.

4. Pasamos el sandwich de galleta por las claras, dando la vuelta para que se mojen los dos lados. Con este paso ya tenemos el pegamento para nuestro coco.

5. Pasar la galleta por el coco para que quede cubierta.

6. Colocar la galleta terminada en nuestra bandeja.

7. Y así hasta que se terminen las galletas.

Guardar en el frigorífico para que se endurezca la mezcla de mantequilla.

Moraleja: A la Cuentista le gustan frías y las conserva siempre en el frigorífico, pero la madre Cuentacuentos siempre las guardaba en el armario. Si las sacas un ratito antes de comerlas de frigorífico aumenta su sabor.

Y colorín, colorado... ésta receta se ha acabado.