lunes, 10 de marzo de 2014

Érase una vez... Coulis de fresa


El cuento de hoy no es sobre la receta, es sobre el ingrediente de la receta: Una fresa.

Hace años, cuando me vine a vivir a Cantabria, quise hacer un huerto en un trocito de prado que tengo en mi cabaña, en el valle del Pas. De hortelana se podría decir que no ejercí mucho en Madrid, mi experiencia con las tareas sobre preparar la tierra, plantar, abonar y recolectar eran más bien escasas.

Mi madre siempre dice que soy una ilusa y haciendo gala de ello y para no quitarle razón… decidí ponerme manos a la obra.
Como gran profesional del sector, compré plantas de fresa en un vivero, muy amablemente me explicaron (al ver con quien estaban tratando), que convenía poner un plástico negro sobre el terreno y hacer un agujero para cada plantita.

“Como ya sabrá usted… se hace para aislar, evitar el crecimiento y salida de malas hierbas y como hay muchas babosas se evita en parte que se coman las plantas”.

Y allí me planté, con mis guantes de florecitas, mi cesta con ribete verde, mi plástico negro y mis plantitas de fresas. Creo que los pasiegos que pasaron por allí todavía deben estar a carcajadas.
Pasé una tarde estupenda saboreando mentalmente mis fresas, orgullosísima de poder comer unas fresas con sabor a fresas, sin tratar, sin nevera….

Ni una, no pude comer ni una.

Supongo que conseguí evitar a la temida babosa, pero la hortelana del cuento vive en Santander, va a la cabaña los fines de semana que puede y no pensó en los pájaros, topos, ardillas, cabras, vacas y demás bichos que pasean a sus anchas por allí de lunes a sábado, para los que un plástico negro extendido en el terreno tiene el mismo significado que los límites de propiedad que constan en las escrituras.

Fresas no conseguí, pero me llevé una lección importante: El huerto se queda para cuando me jubile.

Tengo la sensación de que hay una vaca que sonríe cuando me ve, seguro que fue ella.

De manera que utilizaremos fresas compradas para preparar ésta receta que luego nos servirá en muchísimos postres, aderezar un plato de frutas para una cena ligera o aliñar una ensalada. El coulis es una especie de sirope que se puede preparar con otras frutas.

De la despensa:



250 gr. de fresas compradas en el súper.
70 gr. de azúcar.
Zumo de medio limón.


Manos a la obra:
1. Lavar y quitar el rabito verde a las fresas.
2. Echar todos los ingredientes en el vaso de la batirdora y batir.
3. Pasar por un colador o un chino si queréis quitar las pepitas.

Guardar en un bote de cristal y al frigorífico, lo usaremos en un par de días con el siguiente cuento.

Y colorín, colorado, ésta receta se ha acabado...



8 comentarios:

  1. Ñam ñam a x la siguiente...esto va sobre ruedas...

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    1. ¡¡Está buenísimo!! Cada vez que abro el frigorífico me tomo una cucharadita.
      Voy a tener que preparar otro bote para poder usarlo con "la otra parte" y poder comerlo junto.

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  2. Y, ¿qué hacemos los pobres que no tenemos "batirdora" al llegar al punto 2 del Manos a la obra? :-)
    Perdón, no he podido evitarlo y más sabiendo lo que te gustan las correcciones viniendo de mí.
    Soy más de salado que de dulce, así que si no es recubriendo una tarta de queso, esperaré a probar el coulis este cuando esté por allí.
    Lo de las fresas plantadas en la cabaña se contará durante generaciones entre los pasiegos, como la historia de la guadaña y Kiko (o Quico) representando a la Parca.

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    1. Gamberro, no podía ser otro.... Voy a corregirlo (creo)
      La guadaña tiene su propio cuento, no podría ser de otra forma.
      Probarás el coulis a finales de mes y repetirás.

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    2. No voy a corregirlo, porque bien pensado debería llamarse batirdora, yo la uso para "batir" no para "bati"
      Creo que voy a enviar una carta a la R.A.E.

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  3. Señora Cuentista, me dirijo a usted, ésta vez por un motivo diferente al de la anterior vez.
    No he preparado el culís, que tiene un color y una pinta estupenda, pero como bien le dije en mi anterior carta, soy novato en el arte de la cocina.
    El motivo principal del porqué no lo he preparado dista mucho del que he leído anteriormente, sí tengo batirdora (sin estrenar por cierto).
    No lo he preparado porque NO SÉ CON QUÉ ******* ACOMPAÑARLO!!
    Espero ansioso el siguiente cuento para poder estrenar la batirdora y poder probar éste cuento, digo receta.
    Se despide atentamente su admirador novato.

    P.D.: Preciosa foto.

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    1. Agradezco sus comentarios y que haya tenido el detalle de ahorrarme el tener que editar los asteriscos que acompañan a las mayúsculas.

      Compre mañana mismo las fresas porque muy probablemente podrá utilizar el coulis el jueves para merendar.

      No desespere y manténgase atento a lo que iré publicando, terminará siendo usted un gran cocinero, no albergue dudas al respecto.

      Un cordial saludo.

      La Cuentista.

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  4. Estimada Cuentista:
    Me dirijo a usted, ésta vez para contarle los hechos que acaban de ocurrir en mi dulce morada.
    Como bien le dije la carta que dicta más arriba, no pensaba preparar el coulís hasta que no tuviera con qué acompañarlo.
    Pues bien, hoy a mediodía mi queridísima madre me ha dado unas fresas, ¿casualidad?, puede ser.
    Debo decir que las fresas no me chiflan precisamente. No sabía qué hacer con ellas y después de cenar se me ha ocurrido preparar el coulís para que no se estropearan.
    Menos mal que la batirdora ha funcionado porque la garantía ya había pasado. Ha sido coser y cantar.
    A lo que iba, señora cuentista, que me voy por los cerros de Úbeda y no cuento lo que quiero contar.
    Cuando lo he probado, ha sido...No sé muy bien cómo describirlo, SORPRENDENTE! No me esperaba que estuviera tan rico!
    Mi retoño seguía despierto y se lo he dado a probar, primero una cucharada...Mmmm papí qué rico, me ha dicho. Ha terminado bebiéndoselo. He terminado bebiéndomelo yo también.
    No necesita acompañamiento, repito señora cuentista NO NECESITA ACOMPAÑAMIENTO!!
    ESTÁ ESPECTACULAR!!
    Adjunto el comentario a su blog por si pudiera o pudiese haber alguien en mi misma situación, con dudas de novato en el arte de la cocina.
    Se despide, un admirador suyo.

    P.D.: Pongo enlace con la prueba gráfica.
    P.D.2: Me voy a repelar los botecillos.

    http://imageshack.com/a/img834/1940/2i7v.jpg

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