jueves, 10 de abril de 2014

Érase una vez...Cazón en adobo



Tenía pensado otro par de recetas de temporada para el mes de abril, pero después de leer los comentarios sobre tiburones, compras de pescados y demás muestras de experiencia culinaria, que habéis hecho en la entrada de "Alimentos de abril"... He optado por utilizar el cazón y guardar las otras recetas para dentro de unas semanas.

Érase una vez una mujer conocida como la Cuentista, incomprensible, obsesiva y terca.
De vez en cuando se metía algo en su cabeza y no había forma de hacer que entrara en razón.

Ya os he comentado que somos toledanos y mi madre tuvo una época en la que preparaba cazón todas las semanas, esa moda se pasó como tantas otras. En casi todas las casas nos da una temporada por preparar una receta y después de un tiempo dejamos de hacerla. El caso es que debe llevar más de 15 años sin prepararlo, pero por lo que sea, el otro día en el trabajo me vino a la cabeza “el cazón adobado”.

Uno de mis compañeros conoce a todos los habitantes de Santander (y parte de Burgos) y compra un pescado y un marisco maravilloso en el mercado, por lo que suelo pedirle que me lo compre…
Y me puse manos a la obra, me acerqué y le dije: José Luis, ¿Te importa ir al mercado y me compras un poco de cazón?

Y NO SABÍA LO QUE ERA.

José Luis, el gran comprador de pescado, nacido y criado en ciudad de mar, ese José Luis no lo había oído y no lo había comido nunca. Empezamos a preguntar a todos y sólo uno, Diego (que es de Almería) sabía lo que era, por lo visto su suegra tiene una receta maravillosa que prometo conseguir y ponerla cuando obre en mi poder.
Para el que no lo sepa, el cazón adobado es un plato muy típico de Cádiz, tanto, tanto, que con decir “ponme adobo” no tienes que decir que es cazón, se da por hecho. Y claro...vivimos en Santander, justo en la otra punta del país, ¡¡esos tiburones no deben nadar tan lejos!!
Y claro, obsesiva que es una… ese plato pasó a convertirse de “algo que se me ha pasado por la cabeza” a una “absoluta necesidad para seguir viviendo”.  Nos puse a José Luis y a una servidora a buscar cazón y al final hubo suerte, uno de sus amigos pescaderos le dijo que podía encontrarlo en congelados.

Y por fin he podido prepararlo y comerlo. La primera vez que lo puse para cenar se me saltaban las lágrimas… y pensaréis que soy una exagerada obsesiva, que no es para tanto, pero no… se me saltaban las lágrimas porque me pasé tres pueblos con el vinagre del adobo!!!!!
He tenido que hacer varias pruebas hasta encontrar un buen equilibrio entre agua y vinagre, pero aquí podéis variar a vuestro gusto y añadir más o menos….

De la despensa:
(para tres personas)
Tres rodajas de cazón.
1 vaso de vinagre de vino.
2 vasos de agua (para adobo fuerte) o 2 vasos y ½ para un adobo más suave.
Orégano.
½ cucharada de comino en grano.
Una cucharada de postre de pimentón dulce.
Cuatro dientes de ajo.
Dos hojas de laurel.
Harina (yo uso para rebozar pescado).
Sal al gusto.


Manos a la obra:

1. Limpiar bien el cazón, quitando pieles y la espina central, cortarlo en trocitos de bocado. Yo los hago bastante pequeños porque aunque lleve más trabajo me gusta poder meterlo entero en la boca. Reservar.

2. En un recipiente de paredes más o menos altas, mínimo 5 cm. echar los dientes de ajo golpeados con el filo del cuchillo y el resto de los ingredientes, mezclar.

3. Echar los trozos de cazón, yo los echo de uno en uno porque no se tarda nada y me aseguro de ir colocándolos bien para que se impregnen del adobo. Deben quedar cubiertos por el líquido, si no es así añadir un poco más de agua y vinagre.

4. Cubrir con papel film y a la nevera un mínimo de 4 horas, yo los hago siempre de un día para otro, nunca lo he dejado 4 horas.

5. Sacar los trozos de cazón y ponerlos sobre papel de cocina para que queden lo más sequitos posible. Pasarlos por harina y freír en aceite muy caliente o en freidora.

6. Sacarlos de la sartén o la freidora y dejarlos un par de minutos sobre papel absorbente de cocina para quitar el exceso de grasa.

Y colorín, colorado, ésta receta se ha acabado...

7 comentarios:

  1. ¿Adobo vas Alfonso XII, adobo vas triste de tiiiiii? Supongo que mi infantil aversión a todo tipo de pescados hizo que yo no comiera cazón de mamá, porque no lo recuerdo en absoluto :-/ O puede que fuera demasiado pequeño.
    La única duda que me surge es si los dientes de ajo son pelados o no. Si esta semana santa os quedáis en Santander podremos resolver esta y otras dudas, ya que servidor se va pa'l norte.

    ResponderEliminar
  2. Los dientes de ajo sin pelar o pelados... lo mismo da. Yo los pongo sin pelar porque así trabajo menos y lo importante es que deje su sabor en el "agua vinagrosa"

    Tu aversión a los pescados te hizo no comerlo, gracias a la inestimable colaboración de Sonia ahora comes pescados y arroz.

    GRACIAS CUÑAAAAAA

    ¿En Semana Santa? Te espero con los arms abiertos. Prometo coca de cebolla, una focaccia y una receta de matanza que hacían papá y mamá y que vamos a preparar juntos. Todas ellas recetas que van a ver la luz aquí. Tenéis que compartir fama en el matrimonio.

    ResponderEliminar
  3. Bueno , me he reído un montón con el tal José Luis que conoce a todo Santander y parte del extranjero y no sabe que es el cazón . Mi marido que me ve riendo , me pregunta el motivo y le digo: un tal José Luis que no sabe que es el cazón , y me dice : ¿Qué es eso? Otro de Santander de toda la vida que no sabe y yo lo he traído a casa pero es que no le va , a mí me encanta . Esta receta que das ¿Viene siendo un escabeche ?. Yo pongo parecido la sarda , que me chifla y cuando está de temporada ,venga a traer sarda o caballa y tengo que variar la forma de ponerla.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por reírte. Me encanta generar sonrisas, el cometido de los cuentos es hacer sentir...

      Es una especie de escabeche, sí. Intenta llevar el cazón así al plato de tu marido (estos hombres de Santander parecen de secano). Queda muy bueno y es sencillísimo, para los niños también resulta bien porque queda sabroso. Eso sí, tiene que gustarles el sabor del vinagre.

      Si te animas no olvides la foto!

      Eliminar
  4. Estimada Cuentista:

    Hoy me dirijo a usted afligido y no por ser novato en el arte de la cocina sino por el plato que nos ha traído usted hoy a la mesa. Siento comunicarle señora cuentista que no voy a poder hacerlo. No soporto el vinagre. No tengo más remedio que esperar a próximos cuentos para seguir aprendiendo de su sabiduría. Por cierto, ¿sabiduría usted que el cazón está o ha estado en la lista roja de Greenpeace?

    Espero impaciente platos que pueda preparar, mientras tanto mañana repito arroz al horno con sobrasada.

    Un saludo afectuoso del novato.

    P.D.: Bonito vaso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimado novato, siento leer que no le gusta el vinagre.

      Realmente el vinagre lo que hace es macerar el pescado, podemos hacer una prueba y macerarlo con limón (como si fuera ceviche), voy a hacer el intento para ver si sale bueno. En mi cabeza funciona. (Siento decir que eso no es garantía de éxito)

      No le gusta la morcilla, el vinagre.... Si me dice que no le gusta el queso tendré que poner recetas alternativas para usted en muchas recetas!

      El vaso es precioso, muchas gracias. Los vasos árabes son la locura de mi madre, La Cuentacuentos.

      Eliminar
  5. Señora cuentista, siento tener que comunicarle que tampoco me gusta el queso. Corto y cierro, glup.

    ResponderEliminar