martes, 20 de mayo de 2014

Érase una vez... Huevos a la escocesa


¡Vamos allá con otra petición de oyentes!

Espero que tengáis tiempo y no estéis leyendo en el móvil, el cuento no es demasiado largo, pero las explicaciones de la receta son para sentarse a tomar el café leyendo tranquilamente….

Érase una vez un reino muy lejano llamado Marbella, allí vive Mayo con sus dos peques. Por esas casualidades que ya sabéis que llenan mis horas voy a relatar lo que ocurrió hace unas semanas entre Mayo, gallinas y huevos.

La Cuentista es una enamorada de la Historia Medieval. Para aquellos que no lo sepan, existen grupos de personas que dedican gran parte de su esfuerzo a recrear una época determinada de la Historia y yo soy una de ellas.

Ya hablaremos otro día de éste tema porque hoy no es importante para nuestro cuento.

De momento solo necesitamos saber que un grupo que se dedica a la Recreación invitó a la Cuentista a la presentación de un documental para Canal Historia (Templarios). Allí coincidió con Eva, una de las recreacionistas que salen en el documental.
Eva acaba de mudarse a una casa con terreno compartido y se estaba planteando preparar un gallinero. 

Durante la conversación la Cuentista comentó y describió el que su padre había construido para sus gallinas en plan “Gran Hotel rústico gallineril”.

Unos días más tarde era el cumpleaños de Mayo, charlando un poco de todo, Mayo comentó que su suegra había preparado un gallinero con un grupo de gallinas. Por lo visto habían salido muy hacendosas y ponían huevos a montones. 

¿A cuántas personas conocéis que tengan gallinero o se lo quieran fabricar?

Pues la Cuentista tampoco y coincidieron tres en una semana. 

Mayo me preguntó si podía hacer una petición de receta para el blog porque necesitaba gastar huevos. Por lo visto su suegra obliga a todos los que entran en su casa a llevarse, como mínimo, una docenita de huevos y no pueden rehusarlos (so pena de muerte para el que lo intenta). Necesitaba una receta con huevos urgentemente.

Y no lo dudé un instante, me encanta ésta receta. Es una de esas que tenía guardadas desde antes de empezar con el blog. En casa hay fiesta cada vez que la preparo, yo os voy a explicar dos recetas distintas,  pero podéis echar imaginación y prepararlo con lo que se os ocurra.

El método clásico consiste en un huevo perfectamente cocido (yema cuajada), con un recubrimiento de salchichas frescas a las que se quita la piel. Todo ello se empana y se fríe.

Pero yo he decidido arriesgarme y plantearos un reto, el método lo he aprendido de uno de los grandes de la cocina actual inglesa, Heston Blumenthal, consiste en dejar la yema sin cuajar. Me parece una manera de prepararlos deliciosa. Reconozco que en mi inmensa soberbia, he tenido el cuajo de cambiar parte de su manera de cocinar para simplificarlo un poquito. He probado y reprobado varias veces y normalmente queda perfecto.

Uno es de salmón marinado y tronquitos de surimi.
Otro es de salchichas rojas.

Para hacerlos con la yema líquida debéis ser meticulosos con las instrucciones, pero merece la pena. Al servir el plato, cuando lo vas a comer, rompes el huevo y la yema baña todo… Una delicia. En casa me hacen la ola cuando los preparo.

De la despensa:
De salchichas rojas:



2 huevos por persona.
3 ó 4 salchichas rojas por huevo. (depende del tamaño de la salchicha que elijáis, pensad que hay que recubrir todo el huevo con una capa de ½ centímetro como mínimo
Pan rallado y huevo para empanar.
Aceite de girasol.

De salmón y surimi:




2 huevos por persona.
100 gr. de salmón ahumado o marinado por huevo.
1 ó 2 palitos de surimi por huevo.
Queso de untar tipo Philapelphia.
Pan rallado y huevo para empanar.
Aceite de girasol.

Manos a la obra:
1. Poner agua a cocer con sal.
2. Cuando rompa a hervir, echar los huevos de uno en uno con cuidado. Yo uso un cucharón de servir espaguetis.
3. Dejar cocer 3 minutos.
4. Sacar los huevos con el cucharón y echarlos en agua fría para romper la cocción.
5. Pelar los huevos y reservar.
6. Colocar en un papel film el recubrimiento que hayamos elegido, colocar el huevo en el centro y envolver con el papel film para que todo el huevo quede cubierto.
7. Quitar el papel con cuidado.
8. Pasar por huevo batido y pan rallado.
9. Si tenéis freidora... perfecto. Freír.
10. Para los que no tienen (como yo)... poner en un cazo aceite de girasol suficiente para que cubra todo el huevo, cuando esté bien caliente echar un huevo o dos (los que quepan) y freir unos 3 minutos, conviene ir moviendo el huevo para que no se queme la parte que toca el fondo del cazo.

Para los recubrimientos:
Recubrimiento de salchichas rojas:
1. Quitar la tripa a las salchichas.
2. Envolver los huevos y empanar.

Recubrimiento de salmón y surimi:
1. Picar el salmón muy fino.
2. Picar el surimi en trocitos pequeños.
3. Mezclar todo con el queso de untar hasta que quede una pasta homogénea.
4. Envolver los huevos y dejarlo enfriar en el frigorífico unos minutos para que se endurezca y se maneje mejor. Empanar.

Moraleja: Espero de verdad que a éstas alturas todavía os mantengáis despiertos y que os haya quedado algo claro, he perdido la cuenta de la cantidad de veces que la he leído y reescrito.
Es una buena receta para cenas con amigos, porque se puede tener preparado todo y freír a la hora de comer.

Y colorín, colorado... ésta receta se ha acabado. (POR FIN)

28 comentarios:

  1. Nunca los hemos probado. Para la libreta de recetas!
    Gracias

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  2. Están deliciosos Ansur y si los cueces por completo se hacen en un santiamén.

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    1. ¿Mande?

      Quiero decir que si en lugar de dejarlos a medio cocer... los cueces por completo... se hacen en un santiamén. Es facilísimo.

      Yo he elegido el camino difícil, pero la receta clásica es una receta muy sencilla que se prepara muy fácilmente y no falla nunca, a mi me parece muchísimo más rica con el huevo sin cuajar y pregunta a tu sobrino lo que opina de ellos, la última vez me robó medio de mi plato.

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  4. Yo casi me espero a que los haga el cocineri novati.

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  5. No siento las piernas, no siento nada.

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  6. Sabemos que había una errata (facicísimo) que has corregido.

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  7. ¿Surimi? ¿Salchichas rojas? ¿Y el cilantro, dónde está el cilantro?

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    1. Sí, había una errata que he procedido a arreglar con carácter urgente... parece que no ha servido de nada. Cachis en la mar.

      El cilantro lo puedes utilizar perfectamente. Prepara tú el recubrimiento que quieras y nos sorprendes a todos.

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  8. Pero esto que es????!!! No es una receta, es un galimatías!!!!!

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    1. No imaginas lo muchísimo que me ha costado escribir la receta, es muy difícil explicarlo por escrito. No imaginas la de vueltas que he dado. Todo lo que he escrito y todo lo que he cambiado.

      Al principio escribí también el método y el recubrimiento clásico y no había forma de terminar de leer el cuento manteniendo la cordura.

      Pero de verdad... preparad ésta receta y prepararos para flipar. ¡Riquísima!

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  9. Y por cierto cuñá, pa chasco que hubieras cogido el camino fácil, habría pensado que estabas poseída ¿camino fácil? Ja ja ja

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    1. Me tendrías que haber visto el primer día que los hice, viendo el vídeo de Heston mientras lo preparaba, con termómetro, horno... Se me rompieron más de la mitad, un verdadero infierno.

      Si hubiera tenido que explicarlo así, es posible que ésta receta no hubiera visto la luz aquí. Te los habría preparado para una cenita en casa y listos... Eso no era un camino difícil, era intransitable.

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  10. Estimada Cuentista, me dirijo a usted con más retraso de lo habitual (me refiero a retraso en el tiempo, el de la mente va de serie) porque la semana está siendo un galimatías (guiño para la señora Blázquez).

    La receta me parece de los más sencillo. No veo la dificultad por ningún sitio. De hecho los voy a preparar pronto, muy pronto, quizás hoy mismo, así le hago el camino más fácil al resto de los que realizamos fielmente sus platos semanales (bueno, menos los que llevan queso, nata, vinagre...).

    He de confesar que me extraña que el señor don Pablo no haya hecho la siguiente pregunta y espero que no sea porque esté esperando mi fallo (¡me saldrán perfectos!): ¿Los huevos se echan al agua hirviendo recién sacados del frigorífico o a temperatura ambiente? Se supone que no cuajarán lo mismo partiendo de una temperatura que de otra. Sí, lo sé, éste tipo de preguntas no son de cocinero novato, pero la experiencia es un grado y la tortilla de espaguetis fue una catástrofe por sacar los espaguetis del frigorífico. Tengo unas ganas locas de que se publique para que el mundo se pueda reír de mí.

    Espero su respuesta y le envío un cordial saludo.

    P.D.: Sé que no debería escribirlo aquí pero si la señora Blázquez puede yo también ;P
    ¡He conseguido hacer las tortitas con forma de estrella! ¡Sí! ¡Ou yeah! oé oé oé oeeeeé

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    1. Sabía que ésta receta iba a parecerle de lo más sencillo. No hay nada en ella que provoque retorcimientos a su estómago, que le produzca asco tocar o que hiera su delicada pituitaria.

      Estoy deseando ver los resultados, seguramente serán un éxito absoluto. No soy buena cocinera y me salen riquísimos.

      Me encanta su pregunta, yo los eché directamente del frigorífico y uno de ellos se abrió un poquito por el cambio brusco de temperatura.

      Mejor sacarlos un ratito antes del frigorífico para evitar accidentes como el mío.

      Las tortillas de espaguetis verán la luz dentro de poco y aprovecharé para poner también la de macarrones y hablar de la última que me ha traído Mario Caracciolo....

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  11. Lo de las tortitas es verdad, doy fé de ello ;)

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    1. Yo iría buscando una sartén para Pablo, Patri tiene una en desuso... seguramente te la regalaría con gusto.

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  12. Madre mía... qué pinta tiene esto... esta semana voy a sacar del trastero mi vieja freidora... mi mujer me va a matar...

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    1. ¡¡Qué va!! Tu mujer te va a querer más que nunca.

      Y si ves que el resultado no es el "amor absoluto" me echas la culpa a mi y solucionado.

      Pero lo normal es que después de comerlos quiera comerte a ti ;P

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  13. Estimada Cuentista, estimados lectores de Cuentos de sal y pimienta, me dirijo a ustedes para relatar mi nefasta experiencia con la realización de los huevos de los huevos a la escocesa. No, no ha sido un error, he repetido huevos.

    Quiero decir antes, que un día soñé que era cirujano vascular y no fue tan difícil, no se me rompió ni una arteria.

    Esto ha sido sin ninguna duda lo más difícil que he hecho en mi vida, el estrés que me han provocado los huevos de los huevos es más bien escuatro, incluso escinco. Menudo dolor de espalda me provocaron anoche los huevos de los huevos.

    Paso ya a relatar la experiencia.

    Vacío las salchichas, les añado pimentón dulce, ya que me equivoqué y compré salchichas blancas. Mi intención era añadirles curry, por aquello de innovar. De vez en cuando me vengo arriba y ya dije en una ocasión que cuanto más arriba estás, más fuerte es la caída. Y eso me ha ocurrido, retumbaban en mi cabeza las palabras que había escrito “la receta me parece de lo más sencillo” escribí, iluso.

    Preparo los platos con el huevo batido, el pan rallado, el agua con hielo, el cronómetro de cocina para medir los minutos de hervor de los huevos de los huevos. Y los hiervo.

    Tres minutos, con cuidado, metiéndolos y sacándolos con cucharón. Usted señora Cuentista puso en el paso cinco “pelar los huevos y reservar”. Debería haber puesto, “pelar los huevos y no morir en el intento”.
    Comencé a pelarlos con tanto cuidado como cuando fui cirujano, se me rompieron los tres. No pasa nada, me dije. Pongo un par más a hervir y de aquí no sale, lo que pasa en los fogones, queda en los fogones…
    Rompí los otros dos.

    La reserva de huevos de los huevos comenzaba a tocar fondo, la noche estaba oscura y mi retoño no tenía qué cenar. Eso era lo que más me preocupaba. Reservé los huevos de los huevos que había roto por si los acababa cociendo en el microondas, el caso era cenar.

    Intenté hacer un truco con uno de ellos, que “alguien” me dijo una vez, que consiste en romper la base del huevo, quitar la cáscara de ahí y soplar para que el aire entre y separe toda la cáscara. Todo el interior del huevo sin cuajar salió disparado cayendo sobre mí mismo; fue muy bonito.

    Acabé poniendo los huevos a medio pelar y rotos en el microondas y el último que me quedaba en el frigorífico lo puse a hervir todo el tiempo que fuera necesario para que quedara duro.

    Ese que puse a hervir lo saqué sin mirar el tiempo y lo pelé sin miedo alguno, metiendo el mango de una cucharilla y despegándolo todo. ¡Estaba blandito! A que todavía lo consigo, pensé.

    Envolví dos huevos con la salchicha, el blandito y uno sacado del microondas.

    Los pasé por el huevo, el pan y los freí.

    Cuál fue mi sorpresa cuando al cortarlos uno de ellos estaba a medio cuajar, la pinta de la yema era un poco extraña, pero ¡lo había conseguido!
    Estaban riquísimos la verdad, mi retoño pudo cenar y yo caí en la cama como si hubiera hecho 180 km en bicicleta.

    De hecho escribo estas palabras a la mañana siguiente del evento y todavía me duele la espalda de la tensión.

    Sin nada más que añadir, se despide atentamente, el cocinero novato.

    P.D.: Por si sirve de ayuda a otros incautos, hice diferentes pruebas al pelar los huevos. Unos los mantuve más tiempo en el hielo y otros menos. Parece que se pelan mejor cuando están poco tiempo en el hielo. Los que estaban muy fríos tenían la cáscara muy pegada.

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    1. Uno que se va conociendo en los fogones, ya preveía problemas como estos. Como dije, tengo miedo.
      Yo también cogí dolor de hue... dolor de espalda solo leyendo la elaboración del rececuento. Mi hermana me ha insistido en privado en que es muy fácil, pero que la explicación por escrito es complicada, lo cual no deja de ser desconcertante.
      Como además tengo que vigilar el colesterol, este rececuento tendrá que esperar un poco, aunque al final caerá (o caeré yo en el intento).

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    2. Se me olvidaba recordaros que mi hermana te dice alegremente, sin sonrojarse, que los rececuentos son fáciles de preparar y al mismo tiempo te dice alegremente, sin sonrojarse, que igual ella los ha hecho tropecientas veces antes de que le salieran bien.
      Así es ella, alegre y sin sonrojo.

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    3. Estimado cocinero novato, después de leer sus peripecias nocturnas... debo decir que me habría encantado poder ver todo lo que relata por un agujerito.

      Reconozco que la primera vez que los hice también tuve dolor de espalda por el estres, escuatro, escinco. La mitad me quedaron ricos y la otra mitad deliciosos.

      Es cierto que dejarlos sin cuajar por dentro hace que se pelen muy regular.

      Por lo que cuenta... es posible que los huevos que utilizó fueran XL y debería haberlos dejado cerca de cuatro minutos. Debería haber especificado bien ese punto.

      Tengo la suerte de utilizar huevos de mi padre (de sus gallinas) y esos son medianos de tamaño, algunos bastante pequños por lo que con tres minutos quedan perfectos.

      ¿Me perdona?

      Siento leer que no los va a preparar nunca más, porque siendo tan terco como para hacer tortitas de estrella, después de la mención honorífica y de su reconocimiento público respecto a su terquedad... Creí que sería más valiente.

      Bueno, qué le vamos a hacer...

      Es mucho más difícil hacer tortitas de estrella que huevos a la escocesa.

      Cobarde.

      Novato.

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    4. Estimada Cuentista, los huevos eran talla L, pero como dicen ahora en las tiendas de ropa, daban mucha talla. Vamos, que eran goddos goddos, lo cuál me tranquiliza.

      Después de leer su respuesta me encuentro más animado y volveré a intentarlo, o bien con huevos más pequeños (como los de su padre, perdón, los de sus gallinas) o aumentando el tiempo a 4 minutos.

      No lo intento de nuevo esta noche porque me parece un desperdicio hacer sólo uno, que si no...Cobarde a mí...

      Cuando lo vuelva a intentar, quizás haga una tabla con los diámetros y/o pesos hueviles y tiempos de cocción.

      Un saludo afectuoso.

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  14. Estimado cocinero hermano...

    No busques escusas detrás del colesterol, tengo unas fotos tuyas (recientes) en las que te estás comiendo un plato de torrijas y unas natillas... ¿qué pasa?

    El pan frito no tiene colesterol, debe ser eso...

    Con respecto a lo de que he repetido la receta varias veces hasta que he conseguido que quedarán perfectos te diré que así es, PERFECTOS.

    ¡¡El resto de las veces me quedaban bien!! Por eso lo digo sin sonrojo....

    Te los voy a preparar yo para que los pruebes, sé que los repetirás, porque están deliciosos y querrás comerlos de nuevo.

    Te prometo que son fáciles. ¿Has visto el video de Heston Blumnethal?

    No padre.

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  15. Os pego el enlace del video de Heston Blumenthal, os aconsejo verlo entero a todos los que me leéis.

    https://www.youtube.com/watch?v=RZeZOA0IKKk

    Por si solo os interesa el huevo a la escocesa, empieza justo en el minuto 12.00. Merece la pena ver el programa completo.

    Heston es adictivo.

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