sábado, 10 de mayo de 2014

Érase una vez... Vuestras galletas.

Hoy toca una entrada de “Todos escribimos cuentos…”

Lo reconozco. Me encantan.

Éste es el segundo blog que empiezo, el primero lo publiqué hace ya más de dos años… y por supuesto no hice nada con él. Solo hice una entrada y abandoné. Tenía claro que quería que ésta vez fuera diferente. He pasado meses preparando entradas, buscando información, llevo más de 200 notas en el teléfono con temas que quiero tratar, recetas, ideas… una verdadera locura.

Me quedan muchos temas por tratar, técnicas de cocina, decoración de la mesa, el arte en la cocina (un espacio en el que hablaré de películas, libros, objetos curiosos…), cocinas especiales, ¿veis? Me estreso solo con escribir todos los temas que tengo pendientes.

Pero sin duda, ésta parte es la mejor, vuestras recetas. No imagináis lo que significa para mí que escribáis comentarios sobre lo que os parece una receta y que os lancéis a preparar lo que os planteo… Me lo tomo como un súper piropo, tanto si os gusta como si la crítica es negativa, porque significa que me leéis y si además os tomáis la molestia de cocinarlo yo lo recibo como un “me gusta la receta”, aunque luego me escribáis que no os ha gustado…

Hoy vamos a poder disfrutar todos de vuestras galletas de mantequilla y chocolate, unas galletas que hice para mi hermano. Es una receta sencilla para preparar con los peques de la familia y para mi absoluto gustazo… así lo habéis hecho la mayoría, en familia.

Aquí van las primeras fotos, lógicamente son las de mi hermano. Y no es porque Pablo tenga enchufe, en éste caso no podría ser de otra forma. Las han hecho en familia, todos han metido mano en la preparación de la receta, las caritas son cosa de mi (su) pequeña Laura y no podéis negarme que irradian felicidad. Esas son unas galletas perfectamente felices. 
Me han dicho que están buenísimas, las han hecho dos veces en tres días (por lo visto Sonia se zampó todas).

                                                           
  
 Además nos han hecho un favor a todos porque han congelado parte de la masa para hacer la prueba y ayer me dijeron que avanti con la congelación, de hecho las palabras de Sonia han sido: “la masa de las galletas se puede congelar perfectamente, están de escándalo”. La foto que viene a continuación es de las galletas descongeladas y con una preciosa forma que se ha trabajado mi hermano. Su vena artística queda patente para la posteridad en ésta imagen… ¡Qué perfección! ¡Qué alarde de exquisitez repostera!




Por aquí asoman ahora las de Silvia, bueno… las de sus hijos porque fueron ellos los encargados de preparar la masa, hacerlas y comerlas. También en familia.

Silvia es una de mis “dulceras” favoritas, hizo las tortitas, el coulis, las galletas y sé que ha hecho un curso de decoración de galletas con glasa y fondant. Es una artista y espero que asome sus consejos cuando trabajemos la glasa porque yo soy una absoluta ignorante en glaseados, no lo he tocado en mi vida. El adjetivo de Silvia para describir las galletas fue: EXQUISITAS.

Las galletas son las de la foto de abajo, esas dos caritas dulces de la foto de arriba son su par de bichejos.





Ahora llegan las de Sara, mi otra dulcera… Ya sabéis, esa que hizo las tortitas preciosamente perfectas, de libro.

Sara también me dijo que las galletas estaban riquísimas, se saltó la dieta que lleva a rajatabla desde hace varios meses por su culpa (no le vino mal, porque si sigue perdiendo peso vamos a tener que pedirle que pase dos veces a nuestro lado o que grite para poder verla).

Sara reconoce que es una forofa a la hora de preparar dulces, por aquí pasará dentro de poco un bizcocho que está de rechupete. Voy a intentar que venga a casa una tarde y lo haga para vosotros (y nosotros).

Los hijos de Sara se llaman: Hugo, Lucas y Julia… su marido se llama Sergio… ¿Quién será Juan?




La siguiente va con trampa. Las galletas las hicimos entre Patricia y yo para el día del padre. Era la primera vez que yo hacía las galletas y el resultado de la primera hornada fue un asco, demasiado cocidas… la segunda hornada fue la mitad un asco… algunas demasiado cocidas y la tercera hornada quedó decente y cuadré los tiempos por fin. Patricia se llevó unas pocas a casa y los niños las decoraron para felicitar a Pablo por la mañana.
Reconozco que no se me ocurre mejor regalo para un padre o una madre que algo hecho por un hijo con sus manitas… También os diré que Patricia se enamoró de mi rodillo y desde entonces me ando con cuidado por si desaparece.



Vamos ahora con éstas, recién preparadas… “mismamente” ayer por la tarde por mi pequeño minichef y dos de sus amiguitas: María y Noa. Mientras ellos las moldeaban, Marga y yo nos dedicábamos a hablar, mientras se las comían (la bandeja entera) Marga me enseñó a preparar un postre INCREÍBLE. Voy a deciros sólo el nombre y cuando podáis ver y preparar la receta vais a caer rendidos a mis pies: HONGO HELADO.

Pero de momento... las galletas de los bichejos:


  
Y he dejado para el último lugar las del cocinero novato. Ángel (ya sabéis, “Gelete”) el que no soporta el olor de la mantequilla (os aconsejo leer sus comentarios de la receta), las hizo el otro día y dice que están buenísimas. De aspecto están perfectas, parecen sacadas de una caja de “galletas danesas”.
Estoy escribiendo ésta entrada hoy viernes y verá la luz mañana. Me ha prometido que las iba a hacer hoy por la tarde con su retoño y que luego me pasará una foto con el resultado.
Luego os contaré si lo hace o no.
Creo que dentro de poco no podrá decir que es un cocinero novato, va a pasos agigantados hacia el éxito, en cualquier momento nos lo encontramos en Masterchef. Si es así, os puedo asegurar que las carcajadas están garantizadas.



¡Toma ya!... he aquí lo prometido. Ahora mismo sigue siendo viernes, pero son las 23:02 y tengo en mi poder la foto que ha hecho Pau, de las galletas que ha hecho Pau... Está claro que el muchacho asoma como artista galletero y fotero. Pasmá estoy ahora mismo.



Su padre será novato en el arte de la cocina, pero el hijo debe llevar a Berasategui en el cuerpo. Ya nos contarán si además han salido buenas...



Y de momento, porque ya sabéis que las entradas de "Todos escribimos cuentos..." las voy actualizando según os vais animando, colorín, colorado... éstas galletas se han acabado.

29 comentarios:

  1. Y todo ese trabajo que le dedicas a preparar las entradas se percibe al leerlo.Por todo ello .....
    Pásate por mi blog que tienes un regalo .........

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    1. Gracias Seoane, intentaría utilizar uno de los cuchillos volantes... pero me has dejado desarmada.

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    2. ¡Deja los cuchillos quietos! O mejor ¡Déjalos cerca! Porque ya veo que esto está que arde y da igual que hayas puesto estas galletitas dulces y tiernas , estos son de cazón y Verrugato,jaja.

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    3. Jajajaja Seoane... ¡¡Es que me obligan!!

      Tú has visto las galletas que han preparado los peques y las que ha hecho mi hermano... Es evidente que su arte es DISTINTO.

      Algún día contaré el cuento de mi hermano y los sandwich del desayuno en Tenerife. Y os enlazaré la foto de éstas galletas. Os vais a quedar boquiabiertos.

      Seguro que Pablo piensa que somos unos " Mamoncillos españoles" :p

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    4. Ya , pero él ha explicado algo muy importante que no entendéis pero estoy de acuerdo :" El Principio de Incertidumbre" , o explicado popularmente , que no veis la perfección de esas galletas , "oculta" claro , y que las pobres sufrieron cualquier cantidad de maltratos en su traslado.

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    5. Maltrato, eso es. La incertidumbre se convierte en certidumbre. :))

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    6. Volvemos al mundo de las variables y las exactitudes, estimadas. El rececuento reza así, y cito: "Cuando la masa no se queda pegada en las manos y no está dura como una piedra, AHÍ. ESE ES EL PUNTO." Puede que mis manos, dado que soy más joven y lozano que mi hermana, sean más suaves que las suyas o que mi concepto de dureza difiera del suyo (comentarios obscenos, absténganse). El caso es que tengo un alto grado de certidumbre respecto a que nuestra masa aún estaba pelín blanda y, a pesar de mis amorosas y suaves manos, en cuanto retiraba el molde de cortar la galleta e intentaba despegarla para llevarla a la bandeja del horno, empezaba su mutación. ¿Que cómo llegó una a convertirse en pollo? ¡Ah, quién sabe! ¿Qué fue antes, el pollo o la galleta?.
      Por último, soy el único valiente que ha enviado fotos de galletas antes de hornear. El horno tiene la virtud de suavizar las formas redondeadas, como todo el mundo sabe.
      No daré mi brazo a torcer, me defenderé a capa y espada, contra viento y marea, SIN razón o CONTRA ella. ¡Galleteros, cuál es vuestro oficio! ¡Au, au au!

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    7. Llevo toda la vida dándote la razón porque mamá siempre me decía: "Es más pequeño, tú tienes que ceder"

      Crecemos (uno más que otros, yo muy poco...) y veo que se mantiene la dinámica.

      Voy a reconocerte parte de la razón, la masa con el manejo se ablanda, de hecho yo la saco del frigorífico, corto un trozo y el resto lo vuelvo a dejar dentro para que no se temple...

      Pero no te acostumbres a que te dé la razón (solo en una parte pequeña), ya sabes que me cuesta darla.

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    8. Señor don Pablo, señora Cuentista:
      Quiero RECONOCER (y sin que sirva de precedente), que a pesar de haberme callado y reído cuál p***, yo también pensé que el horno habría redondeado a los pollitos pio pio. A mí se me deformaron TODAS al pasarlas a la bandeja del horno.
      Lo que sí tendrá que reconocer señor don Pablo, es que fue un error presentar esa foto a concurso, porque ésto es un concurso ¿verdad? Consiste en ganar ¿no?

      P.D.: A usted señor don Pablo le daban la razón por ser el pequeño; a mí me dejaban ganar ;P

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  2. Hola Delia, me ha encantado estar en tu blog. Las galletas estaban buenisimas. Hoy las voy a pintarlas. de ch ocolate.se las voy a dar a mi tio que se casa. Un beso.

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    1. Hola Pau, a mi me han encantado tus galletas y tu foto.

      Me parece una idea chulísima que se las quieras dar a tu tío hoy, es un regalo precioso.

      Algo dulce hecho con tus manos, estoy segura de que eres el sobrino más chulo de la familia.

      Voy a pedirte una cosa: Si tengo problemas con la cámara... ¿Me ayudas tú? Porque me parece que eres mejor fotógrafo que tu padre y tu abuelo juntos.

      Si algún día abres un blog de fotografía y cocina... tendrás miles de millones de trillones de seguidores (y yo seré uno de ellos, ya sabes que soy muy bajita... pero hago mucho ruido)

      Un beso GIGAAAAAAAAAAAAAAAAANTE.

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  3. Estimada Cuentista, me dirijo a usted para comunicarle primeramente mi orgullo y satisfacción por las galletas que ha hecho mi retoño y por la fotografía; tiene idea, las cosas como son. Pero he empezado mi carta por el final, es lo que tiene que a uno se le caiga la baba con su cachorro.

    En segundo lugar (que debería haber sido el primero), mi más sincera enhorabuena por esta sección de Cuentos.

    En tercer lugar y no por ello menos importante, la carcajada ha sido, digamos que fuerte, al ver el arte del señor Pablo.
    ¡Qué arte! ¡Qué poderío! ¡Qué... qué cosa más...más...! Estoooo GUAU!! (como ladran los perros argentinos). Enhorabuena también señor don Pablo, tenga usted hermanas para esto ;P

    Respecto al apellido de novato "mecreodeque" no me lo quito tan fácilmente. Todo se andará, pero como decimos en mi tierra "a poc a poc". Si Masterchef aguanta 24 o 25 temporadas no descarto ir a hacer el ridículo un poco, o un mucho.

    Un cordial saludo del cocinero novato.

    P.D.: Enhorabuena a Laura, a los hijos de Silvia y a Sara por haberse atrevido con las caras. Valor infinito veo en ese acto. A mí me temblaban las manos al pasarlas a la bandeja del horno, como para ponerme a dibujar... Por no hablar de las contracturas con las que acabo después de cada receta.

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    1. Estimado cocinero novato,

      A usted lo mantengo en el puesto de novato, pero con su permiso (y sin él) a su hijo vamos a otorgarle el título de "cocinerillo"

      Después de leer lo de las caritas que se han atrevido a modelar, y ver que los peques se han lucido a lo grande se me ha ocurrido una travesidea...

      Ya os explicaré todo a todos....

      No entiendo por qué se ha carcajeado del arte del señor Pablo. EL ARTE ES ASÍ, INCOMPRENSIBLE.

      Con respecto a su entrada en Masterchef he de decir que puede pedir consejo a su hijo, en un par de meses hace de usted un cocinero de estrella Firestone.

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  4. Nosotros no les pusimos pocholate, a Sonia no le vino en gana y además era tarde, pero como estaban tan buenas en la segunda hornada, la descongelada, no quisimos hacer cambios.
    Mis dotes para las manualidades son muy limitadas de ahí que las circunferencias galletiles sean algo excéntricas, pero de sabor no nos podemos quejar.

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    1. Vamos a ver Pablo, tus dotes para las manualidades no son limitadas, en éste caso son NULAS. No consigo comprender como utilizando un molde redondo has conseguido fabricar galletas semicuadradas.

      Por el amor de mi madre Cuentacuentos (y de la tuya). Has estudiado FÍSICA APLICADA.

      O...¿Acaso has intentado resolver la cuadratura del círculo con galletas? Sí, debe ser eso y yo no lo había captado.

      Perdona mi ignorancia, ya sabes que es inestimable.

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    2. Te diré que a mí me gustan mucho más sin chocolate, ya sabes que no soy muy amiga de él.

      A cambio algunas de las que hicieron ayer los peques llevaban coulis de fresa y hoy se había secado. Así me han encantado.

      Teniendo en cuenta que Sonia se ha hecho adicta al coulis y que se termina la temporada dentro de poco, aprovecha y que las pruebe así.

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  5. Aunque, si os fijáis bien, la primera de arriba a la izquierda no está del todo mal...

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    1. Oh! Y la segunda también! Mis disculpas señor don Pablo.

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    2. ¡¡Anda!! Pues es verdad.

      Pero por favor, fíjate en la que parece una cabeza de pollito.

      De la primera fila vertical, la tercera... parece que va a picar a la que tiene justo a su derecha.

      La gallepollito ataca de nuevo.

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    3. Debo reconocer que he pensado lo mismo cuando he visto el picopollo, pensaba que había arte del bueno. Al no ver más pollos reconocí el sarcasmo de la Cuentista.

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    4. Pues respecto a los pollos, y a lo que pican, hay una frase que podría aplicarse aquí con bastante exactitud.

      La explicación física es muy sencilla: en primer lugar, según el principio de incertidumbre, el observador altera lo observado por el hecho de observarlo y, en segundo, la densidad y consistencia de la masa admite manipulación posterior al corte con el molde, pero manipulación limitada, es decir, la galleta era perfectamente redonda hasta que la tomaba amorosamente con estas manitas y la llevaba a la bandeja del horno. Durante ese traslado sufría todo tipo de mutilaciones y mutaciones: unas se convertían en pollos caníbales, otras simplemente buscaban su forma y lugar en este mundo cruel. He considerado que permitirles ese grado de libertad era apropiado teniendo en cuenta la corta vida de la que iban a disfrutar. Es más, acabo de zamparme una ahora mismito.

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    5. Claaaaaaaaro.

      No me había dado cuenta de que era un rasgo de generosidad por tu parte. ¿Cómo no me he dado cuenta?

      Tu tocayo Pau (con la friolera de 8 años) y tu pequeña Laura (de la misma edad) han conseguido formas redondas perfectas y algunas con sonrisas....

      :-))

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  6. Madre mía... no he debido pasar por tu blog... yo tratando de seguir una dieta y tú con recetas de galletas de mantequilla y chocolate... y qué pinta... ayns... Me pasaré otro día, a ver si hay una receta de galletas de esas mágicas que no engordan y que saben de maravilla... porque existen... no??

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    1. Por supuesto que existen Iván, si lees el cuento de las galletas (el que puse en abril), verás que éstas galletas son las de la solidaridad y la esperanza.

      Las que tu me pides se llaman "las galletas de la generosidad". Tienes que ser generoso, prepararlas y REGALAR TODAS. Ya verás como no te engordan nada de nada... Te van a parecer ligeras como el aire :-))

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    2. Pues si... esas son geniales para mi dieta... lo complicado será hacerlas sin meterles el diente... snifff...

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  7. Entonces yo debo ser generosa, voy a dar a probar unas cuantas, no sin antes haberme comido unas veinte en dos días...

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    1. Chivilla, me parece bien que seas generosa... pero mucho me temo que en tu caso lo que deberías hacer es aceptar la generosidad de los demás (empezando por la mía) y comer todas las galletas que quieras.

      Si yo me como 20 galletas en dos días, me dejo caer al suelo y llego rodando a tu casa.

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  8. Vaya colección de galletas. En mi iglú hoy bizcocho de chocolate

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    1. Hola Ansur, voy a cruzar Europa para oler tu bizcocho y ver tu iglú.

      Ésta colección de galletas es mi orgullo, si las pruebas... Caerás rendida ante ellas. ;)

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