martes, 5 de agosto de 2014



Hoy cierro el primer ciclo de "Cuentos de sal y pimienta"... Lo que con patatas empieza, con patatas acaba.

Y lo hago con un broche de oro. La receta de los dos hermanos Cuentistas, su comida favorita desde la niñez, las patatas con pollo de los sábados.

Me he pensado mucho poner esta receta porque es de familia, de nuestra casa, una receta sencilla y barata que nos ha acompañado a lo largo de nuestra vida y que sigue guardando el alma de mi madre y a su vez de la suya. 

Estas patatas son a los hermanos Cuentistas lo que las "patatas en to crudo" son a la madre Cuentacuentos.

Cedo la palabra a mi hermano, mi almohada... La persona que durante toda mi vida se ha tragado mis lágrimas, me ha protegido de los miedos y ha permanecido callado acariciando mi cara por las noches cuando lo he necesitado. 

No se me ocurre mejor broche, un cuento del otro Cuentista, una receta sencilla de familia preparada por él para mí. 

La foto está hecha por mí, pero el encuadre y el enfoque son de Pablo (Chivillo... siento que no lleve marca de agua ni marco... ha muerto mi Photoshop) y lleva trozos de nuestra niñez y de los "indispensables": Nuestros libros favoritos, un vaso de coca cola y un buen trozo de pan. 

Os dejo con el otro Cuentista. Nos vemos en otoño....



Me temo que no hay un cuento concreto asociado a esta receta, salvo que llevo comiéndola desde que tengo uso de razón (por favor, obviad el chiste fácil). Naturalmente, se han acumulado anécdotas a su alrededor, algunas relacionadas con la señora cuentista, otras con mi madre y ahora con Sonia y Laura. Voy a contaros algunas lo más brevemente posible:

Con la cuentista: mi hermana es casi 5 años mayor que yo y con un carácter mucho más cabra loca, yo siempre he sido más prudente y tranquilo, más moderado. Cuando éramos pequeños, no siempre teníamos en la mesa bebidas gaseosas como ahora, así que cuando mi madre nos las ponía en la mesa era bastante especial. A mí me gustaba condurar (palabra muy usada por mi madre) la bebida hasta el final de la comida y acabármela con un trago largo. Cabra Loca Cuentista no hacía eso, pero se aprovechaba de su mayor conocimiento de la vida para decirme “¿Hacemos un carrera a ver quién se acaba la bebida antes?” Yo picaba como un pardillo una y otra vez y me la bebía, mientras ella se dejaba un buen sorbo para el final, haciendo que bebía pero sin beber, y yo me terminaba la comida sin nada de nada de bebida. Asocio este bonito gesto a esta comida, aunque creo que lo hacía cada vez que teníamos refrescos en la mesa. A pesar de esto, mi hermana es una de las personitas que más quiero en este mundo.

Con nuestra madre: mi madre cocina muy bien, pero supongo que después de tantos años cocinando y repitiendo recetas, a todos nos apetece innovar. A ella no se le ocurrió otra cosa que profanar este sagrado plato añadiendo por sorpresa nuez moscada. Creo que mis gritos todavía resuenan a la altura de Saturno. Mi madre tiene estas cosas, recuerdo que antes me cortaba ella el pelo y, teniendo yo alrededor de 20 años y el pelo largo (a los lados de la cabeza sobre todo), le dije que me cortara las puntas y le puse un dedo en PARALELO al suelo como referencia. Pues bien, ella decidió poner el dedo en PERPENDICULAR al suelo y cortar lo que le vino en gana. Esta vez, en vez de gritar le pegué un cariñoso pisotón en el pie. A pesar de esto, mi madre es la mejor madre que existe y una de las personitas que más quiero en este mundo.

Con mi madre y Cabra Loca cuentista: nuevamente, aprovechándose de mi inocencia infantil, y con el único objetivo de que fuera yo quien realizara el trabajo, me decían que yo preparaba muy bien el machacado de ajo y perejil, para inflamar mi orgullo y que siguiera haciéndolo. Y sigo queriéndolas, a pesar de esto.

Con mi mujer, Sonia: lamento decir que a ella no le gusta nada este guiso, lo que da más mérito al hecho de que consiga prepararlo un mínimo de 3 veces al mes. Durante un tiempo, a ella le preparaba arroz con pollo, dado que el guiso es el mismo, pero eso ya pasó y la pobre tiene que tragar con mi comida favorita varias veces al mes. A pesar de esto, Sonia todavía me quiere y, gracias a esto y otras muchas cosas, yo también a ella.

Con Laura: sencillamente, mi niña es la persona más agradecida del mundo para el que cocine ese día en casa, le encanta comer y siempre le gusta lo que le hacemos y no deja nada en el plato. Es la persona que más quiero del universo.



Ingredientes:
(para 3 comensales)
    
Ver fotografías para referencias (medida estándar boli Bic) sobre los tamaños.












3 ó 4 patatas dependiendo del tamaño.
1 diente de ajo.
1 pimiento verde.
1 cebolla o cebolleta.
Media pechuga de pollo.
Aceite de oliva virgen extra.
60 ml de vino blanco para cocinar (sustituible por la misma cantidad de cerveza).
Colorante alimentario.

Manos a la obra:
1.       Cortar la pechuga de pollo en trozos. Si fueran dados, serían de unos 2 centímetros de lado para que os hagáis una idea.
2.       Picar la cebolla y el pimiento en Brunoise. :-D
3.       Cubrir de aceite el fondo de la olla que vayáis a utilizar y poner a calentar. Ojo que el aceite se reparte solito, no os paséis con la cantidad. Con el aceite caliente, echar el pollo para dorarlo. Yo suelo poner el fuego al 7 (en una escala de 0 a 9) en este punto, es decir, al echar el pollo.
4.       Cuando el pollo esté dorado (que no hecho por dentro, luego se cocerá), añadiremos el pimiento y la cebolla y bajamos el fuego al 6. Dejaremos que la verdura se cocine (se poche) poniendo sal al gusto.
5.       Aprovecharemos este momento para preparar en un mortero un machacado con el ajo y un poco de perejil picado. La cantidad de perejil es difícil de medir, yo uso del que venden seco en los tarros de las especias y suelo poner tres “golpes” del botecito. No puedo ser más preciso en esto. Una vez listo el machacado, añadimos el vino blanco y reservamos el conjunto.
6.       También os debe dar tiempo a pelar las patatas en este rato de pochado de verduras. Si no lo tenéis claro, pelarlas tras el punto 2.
7.       Cuando la verdura este tierna (yo incluso espero a que empiece a tostarse) añadimos el machacado que teníamos reservado en el mortero.
8.       Troceamos las patatas directamente dentro de la olla en la que estamos cocinando, en trozos de un centímetro y medio aproximado y siguiendo la técnica de que justo cuando vamos a finalizar el corte de un trozo, lo arrancamos en vez de cortar hasta el final. Según parece, esto hace que por la parte arrancada la patata suelte más almidón en la cocción y se espese el caldo y, además, absorbe mejor el agua y se cuece mejor.
9.       Una vez troceada la patata y tras comprobar que se ha evaporado la mayor parte del alcohol del vino (comprobación visual, me temo), añadimos agua hasta cubrir las patatas. Subimos el fuego al 9 y añadimos el colorante alimentario hasta que el guiso coja un tono amarillo anaranjado.
10.   Cuando el caldo empiece a hervir, bajamos el fuego al 5.5 o 6 y tapamos dejando una rendija para que “respire”. Dejamos cocer 30 minutos.
11.   Probamos el punto de sal y nos aseguramos que la patata esté tierna.
12.   Servimos en plato hondo.

Es un guiso caliente, aunque yo lo coma todo el año, os recomiendo prepararlo un día fresquito.
Y ahora ya podéis hacer sangre con mis explicaciones, no esperaría menos de cuentistas, Maléficas, novatos, esposas y demás especímenes que rondan el blog.

      

28 comentarios:

  1. ¡Soy un crack! Alguien tiene que decirlo.
    Ese día además me salieron muy ricas, con el caldo espesito. No siempre lo hago y no lo puse en el cuento, pero a veces si veo que la patata no es tierna, machaco un poco de la misma para añadir con el resto para intentar asegurar que el caldo espese.

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    1. Chivillo... te salieron absolutamente deliciosas...

      Diré que yo hago primero el sofrito de cebolla, pimiento... y después añado el pollo, pero te salieron tan deliciosas que creo que voy a pasarme a tu método.

      Y tienes razón... no he dicho que seas un crack porque te me subes a la chepa. Y creo que se entrelee en la introducción lo que pienso de ti. Cualquier persona que lo lea se dará cuenta de lo muchísimo que te quiero.

      Espero que te haya gustado escribir el cuento y ser el cierre de temporada.

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    2. Aprovecharé estas semanas para hacer los platos que hay en el blog y os iré contando como me va la cosa y enviando fotos. Ya tengo preparadas dos más.
      Me parece que te voy a echar de menos.A todos.

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    3. Creo que nos vamos a echar de menos todos Nando.

      Pero en un parpadeo estamos aquí otra vez cocinando juntos...

      ;))

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    4. Cuando el blog comenzó nadie sabía que habría temporadas como en las series de televisión. Sorpresas de la cuentista.

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    5. Yo también te quiero amor, pero reconoce que eres muy cansino con las patatas con pollo. Sabes que al principio me gustaban, pero de tanto repetir.... Porque si habéis leído atentamente el cuento, hay una parte en la que dice que las comemos varias veces al mes... ejem... ¡¡¡TODOS LOS DOMINGOOOOOSSSS!!!

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  2. Hola papichunglu soy garbancito
    me ha sorprendido verte escribir un cuento.
    Y me ha llevado a recordar cuando era más chiquitita y tu me contabas cuentos y mamá me cantaba nanas. ME HA GUSTADO MUCHO EL CUENTO.
    y me ENCANTAN las patatas con pollo


    De tu garbancito.

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  3. Por cierto...

    Para ser físico y de los pijoteros... tu sistema de medida es absolutamente sorprendente.

    :O

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    1. El boli Bic está reconocido por el sistema internacional como medida de referenci válida.

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    2. Reconocidísimo... tanto como el corte brunoise entre los que cocináis conmigo.

      ;P

      Señor Don Perfecto y corrijo siempre todo lo que escribís....¿Lo de "referenci" es por algo que debamos saber?

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    3. Está claro, no es del todo un sistema de referencia válido, es casi un sistema de referencia válido. El físico no se ha pillado los dedos ;P

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    4. La explicació, que no excus, es utiliza el móvi para comenta.

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  4. Me encanta esta receta D. Pablo, ayer vi la receta y leí ese cuento tan bonito y tan de familia.
    Las recetas de casa son estupendas y mi madre preparaba unas patatas a la riojana riquísimas. Ayer apunté todos los ingredientes y ahora mismo lo tengo todo en la cocina. Me voy a poner con ellas y hoy como patatas con pollo.
    He comprado colorante alimentario naranja, supongo que habré acertado y me gustaría saber si puedo congelar lo que me sobre, si es que sobra algo.
    Esta receta va a caer todas las semanas en mi casa, el calor de aquí no es tan grande como en otros sitios de España y la verdad es que tampoco me importa. La cuchara me gusta.
    Esta tarde os dire si me han salido buenas.

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    1. Hola Nando, me encanta que te guste la receta y el cuento...

      Es una receta muy especial en mi familia y entre los dos hermanos Cuentistas, los años pasan y sigue estando entre nuestros platos favoritos.

      El cocinero novato ya te ha contestado al tema del congelado, en su día él me preguntó lo mismo y aunque yo aconsejé que no lo hiciera.... EL LAS CONGELÓ, a terco no le gana nadie.

      Puedes preparar una buena cantidad de base de pollo con el sofrito de verduras y congelarlo en raciones individuales, así podrás tirar de ello siempre que quieras. Pero no congeles las patatas, por favooooooor....

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    2. Yo no me canso de comerlas. Junto a la tortilla de patatas, son mis clásicos imprescindibles en la cocina. Y es difícil equivocarse, aunque conseguir el punto exacto tiene su gracia.

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  5. Estimada Cuentista, estimado señor don Pablo, estimados lectores de Cuentos, voy a contar mi experiencia con esta receta. La señora cuentista ya es conocedora de ella.

    Hace un tiempo, cuando tuve que preocuparme a diario por llenar el buche, sentía la necesidad de preparar comidas de cuchara. Como soy novato en el arte de la cocina, llamé a la señora Cuentista y me dio esta maravillosa receta. La apunté rápidamente en un trozo de papel pequeño, compré los ingredientes y la hice. Me gustó tanto que se ha convertido también en mi comida de cuchara preferida; la como casi todas las semanas.

    La cocina huele a casa de la abuela cuando la estás preparando, cuando pones el vino sobre todo.

    Voy a explicar cómo lo hago para congelar. Por supuesto dirigido y producido por "Cuentista´s Tales".

    Antes hacía bastante cantidad y la congelaba toda, pero las patatas descongeladas no están muy ricas, se quedan arenosas. Así que preparo la base, que es todo menos las patatas, lo dejo enfriar y lo congelo. De manera que cuando lo descongelo sólo tengo que añadir el agua, las patatas triscadas y esperar unos veinte minutos. Rápido, fácil y para toda la familia.

    Se despide atentamente, el cocinero novato que sabe hacer tarta de manzana.

    P.D.: A pesar de que la he preparado muchas veces, sigo mirando los pasos a seguir en el mismo trozo de papel donde lo apunté el primer día.

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    1. Poco arenosas te quedaron "so terco"... ¡¡mira que te lo dije!!

      :))

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    2. Mi madre también tuvo una época que las congelaba, cansada de hacerlas una y otra vez. Pierden mucho, muchísimo, de hecho saben a otra cosa.
      Junto con nuestra famosa focaccia, este rececuento es de los que hago sin mirar, incluso mirando al tendido y saludando. Es la práctica :-)

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  6. ¿Hacer sangre? ¡¡Pero si lo has puesto fácil!! , aunque los habitantes del Reino han estado comedidos en los comentarios . Te faltó añadir mi categoría :¡¡HADA!! , que ya el Papa me ha entregado el Diploma correspondiente , después de mi retiro espiritual .
    La receta me gusta , sí , voy a hacerla pero ya mismo , porque he hecho patatas con casi to , con langostinos , con bonito , con verduras , con arroz y chorizo , pero con pollo ¡No se me había ocurrido! . Tengo dos preguntas serias :¿La pechuga no resulta seca? ¿Se puede usar contramuslos o muslos ?.
    Y ahora voy con todo lo demás :
    Me solidarizo contigo , también soy la pequeña de tres y comprendo tu sufrimiento porque se te acabara la coca cola por culpa de la hermana cuentista , ¡Eso es imperdonable! . ¿Perejil de bote? ¡También imperdonable! .
    He pensado que quizás las descargas eléctricas puedan medirse en bolibic o en "golpes de botecito" . ¡Mereces algunas! , ......no por la exactitud de la receta ,¡Qué también! , sino por los "traumas" que esa hermana cuentista mayor cinco años ,te ha dejado y sigue , porque te ha puesto a trabajar para ella , escribiendo y haciendo la receta ¡Qué abusona!.
    ¿Colorante alimentario?¡Pecado! , yo uso azafrán natural sin aditivos ni conservantes .
    Voy a crear la Asociación de víctimas del machacado , ¡Sí ! , a ¡A mí también me decían lo mismo! :¡Niña , que bien machacas el ajo , y cortas las verduras , y arreglas la ensalada! .
    Y bueno , ya es suficiente , que he jurado al Papa en el período de santificación que iba a ser un Hada Buena.

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    1. Seoane... te doy toda la razón en el tema del azafrán, pero la receta original de mi madre (aunque no sé si la suya y la madre de la suya utilizaban colorante) es con colorante.

      Mi madre pertenece a la generación que vino después de la Segunda Guerra Mundial, de una familia muy humilde de Toledo, supongo que el colorante era barato y fácil... así nos enseñó a prepararla y así os la hemos querido enseñar. Con unas hebras de azafrán queda increíble (mi estómago lo sabe :))

      De la pechuga te diré que eso es cosa de mi hermano. Mi madre usa todo el pollo y yo prefiero mil millones de veces el muslo...

      Don Pablo es de paladar vago y sólo quiere pechuga, así no se molesta en tener que quitar huesos. No queda seco porque al freírlo antes que la verdura se queda sellado y no pierde el poco jugo que tiene. PERO A MÍ DAME MUSLO Y HUESOS QUE CHUPETEAR.

      :))

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    2. Se me ha olvidado contar un par de cosillas...

      1. Cierto es que era una abusica. Pero mi hermano siempre, siempre, siempre, siempre, siempre.... ha sido el niño mimado y bueno que hacía todo bien, el favorito de la madre Cuentacuentos.

      2. Cuando ÉL hacía algo mal... me tocaban a mí los rapapolvos.

      A mi pregunta de "¿Por qué me castigas a mí si lo ha hecho él?"

      La respuesta era: "Porque tú eres la mayor y si le estuvieras vigilando... no lo habría hecho"

      ¡¡¡¡Toma ya!!!! Me quedaba corta con el truco de la Coca Cola, tendría que haber sido muuuuuuuuuuucho más gamberra.

      Ahí queda eso.

      Firmado: La Cuentista abusica.

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    3. Querida Maléfica: la cuentista ha explicado muy bien el porqué del colorante, y muy probablemente el azafrán le de un toque especial. Yo soy reacio a cambiar lo que me gusta. Muy reacio.
      El porqué del perejil de bote es porque soy vago profesional y no me avergüenza reconocerlo y además nunca tenemos perejil fresco en casa, ni congelado.
      Conste que tengo un sarpullido de cuándo no encontraba la forma de medir ciertas cantidades, pero no creo que las balanzas de cocina tengan la sensibilidad para pesar cantidades tan pequeñas.
      Respecto a la pechuga y el muslo, en mi caso es que en general me gusta más la pechuga (del pollo, digo). Precisamente porque es más seca y puedo mojarla en el caldito. El muslo es perfectamente válido, pero a mí su textura me gusta menos. Elección de cada uno.

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    4. Hermana cuentista, te estás retratando y pagabas con tu pequeño e inocente hermano lo que no era su culpa. Mala, mala.
      Por otro lado, hermana cabra loca, si ponemos en una balanza tus trastadas y las mías, las mías acabarían man on the moon.

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  7. Me siento orgulloso a más no poder. No se si siempre me van a salir así de buenas. Me quedaron riquisimas y no voy a congelar porque hoy las repito y rebaño la cacerola.
    Son caseras, ricas, fáciles y familiares, me temo que voy a comerlas mucho.

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    1. Oleeee Nando! Temes bien, yo las como muNNNcho. Un saludo.

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    2. No sé cómo te habrán salido Nando, pero te aseguro que normalmente quedan riquísimas.

      El truco está en conseguir que el caldo espese. Si queda espesito y la patata bien cocida... aciertas.

      Me alegra que os guste tanto esta receta tan sencilla.

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    3. No lo temas, Nando, y cómelas mucho.

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    4. Sí, claro que entiendo lo del colorante , mi madre igual y sigue usándolo .
      ¡A mí también dame huesos que rechupetear! Es que no te puedes imaginar que casi no dejo ni huesos , es lo que enseña estudiar interna lejos de la casa familiar , que comes piedras . Son experiencias básicas de vida , como las personas que vivieron situaciones de post guerra.
      Pero vamos al lío... ¡Estáis los dos para sentaros en el diván!,jajaja. Ahora me da pena la Cuentista , que pagaba todas las culpas del niño preferido ,al que no le llegaba la coca cola hasta el final de la comida ,¿Cuántas cosas más quedan por ahí?. Yo también recuerdo este tipo de vivencias con mis hermanos ,jajaja.

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